Aunque no sea una fan entusiasta de lo último de Alexander Payne, creo que contiene algunas perlas que merecen ser recordadas.
“Mis amigos del continente creen que sólo porque vivo en Hawai vivo en el paraíso. Como en unas vacaciones permanentes. Bebiendo Mai Tai todo el día, meneando las caderas y surfeando sobre las olas. ¿Están locos? ¿Creen que somos inmunes a la vida? ¿Cómo pueden pensar que nuestras familias tienen menos defectos, nuestro cáncer es menos mortal y nuestros dolores de cabeza menos dolorosos? No me he subido a una tabla de surf en 15 años. Durante los últimos 23 días he vivido en un paraíso de agujas, bolsas de orina y tubos traqueales. ¿Paraíso? El paraíso se puede ir a la mierda... “.
"Hay que darles a los hijos lo suficiente para que hagan algo en la vida, pero no tanto como para que no hagan nada".
“Adiós, Elizabeth. Adiós, mi amor. Mi amiga. Mi dolor. Mi alegría. Adiós... ".
Y mi favorita:
"Una familia es como un archipiélago. Todos forman parte de un todo, pero están separados y solos... y siempre alejándose lentamente".
No se han apagado aún las luces de la sala y una maliciosa jubilada sentencia “me parece que esta no tiene la picardía de la Marilyn”. No lo tiene fácil Michelle Williams. Monroe y Norma Jean siguen estando demasiado vivas en el recuerdo personal y colectivo como para reconocerlas, de buenas a primeras, en el frágil aspecto de una actriz a la que, físicamente, no se parece demasiado.
Durante los primeros minutos, casi estas a punto de darle la razón a la prejuiciosa jubilada. Aunque te esfuerzas, no eres capaz de ver a Sugar Kane en un cuerpo demasiado esbelto y bastante menos voluptuoso. Tampoco en su voz. Pero, hacia los 20 minutos de metraje, Michelle pone morritos y dice “thank you” de una forma encantadoramente familiar y la Marilyn que conoces y amas, reaparece con toda su ternura, encanto, magnetismo y fragilidad.
No te interesa la insulsa historia de amor de un (aun más insulso) ayudante de producción con el mito erótico más importante del siglo XX. Lo que quieres es ver a Norma Jean peleándose con Marilyn y las luces y sombras que van proyectándose por el camino. Por eso adoras los detrás de las cámaras y las tomas falsas de El príncipe y la corista, "filmadas" por un magnífico Kenneth Branagh, mimetizado con Laurence Olivier hasta tal extremo, que ya no imaginas que pudiera ser interpretado por nadie más.
Piensas que es una pena que el guión no este a la altura y que adopte, en todo momento, un tono demasiado agradable, fácil de ver y para-todos-los-públicos. My week with Marilyn está pidiendo más riesgo y personalidad para convertirse en una buena película a gritos, pero cuando el film llega a su tramo final, ya has asumido que lo mejor, con diferencia, son sus dos interpretes principales. Y por ellos (y algunos momentos de magia) vale la pena el viaje, un tanto forzado, al choque de egos entre un actor clásico que quería ser estrella y una estrella del método que quería ser actriz.
*
Coquetuela escena que Michelle Williams clava en la película :)
Hay tradiciones que me gusta mantener y una de ellas es hacer la quiniela de los oscars. Es divertido competir contra tus amig@s y conocid@s, y compensa, en parte, los aspectos negativos de unos premios cada vez más injustos y aburridos, que están pidiendo a gritos, una renovación total tanto de criterio como de forma.
A pocas horas de la ceremonia de entrega del tito dorado desnudo, confieso que aún no he podido ver La invención de Hugo, pero tengo esperanzas de que, junto a The Artist y El árbol de la vida, lo último de Scorsese sí se merezca su nominación a mejor película (lo siento por Allen y por Alexander Payne, pero ninguna de sus cintas me ha emocionado especialmente).
Todos los años se cuela una película telefilmil digna de las sobremesas dominicales de Antena 3. Al ver Criadas y señoras (o The Help, como prefieran), pensé haberla encontrado y suspiré alividada. ¡Craso error! Luego llegaría War Horse y con ella la indignación por la descarada y vil manipulación emocional a la que nos somete Spielberg en su afán por arrancar la lágrima fácil, (plagio horrendo de Lo que el viento se llevó incluido) pero ambas pelis resultan obras maestras de contención y sobriedad comparadas con Tan fuerte, tan cerca, que no sólo es aún más manipuladora, cursi y efectista que las anteriores, sino que cae en la bochornosísima e imperdonable pornografía sentimental (Daldry, ¿Cómo has podido hacernos esto con lo que tú has sido?). Que todo el mundo se la pierda.
Y ya, sin más preámbulos, mi quiniela oscaril.
Mejor película
Ganadora: The Artist Posible sorpresa:Hugo Debería(n) estar en la categoría:Drive, Shame, Le Havre, Beginners…
Mejor director
Ganador: Martin Scorsese Posible sorpresa: Michel Hazanavicious Deberían estar en esta categoría: Nicolas Winding Refn (Drive) y Steve McQueen (Shame).
Mejor actriz
Ganadora: Meryl Streep (La dama de hierro) Posible sorpresa (aunque cada vez menos): Viola Davis (The Help) Deberían estar nominadas: Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg (lo mejor de Melancholia, en mi humilde opinión).
Mejor actor
Ganador: George Clooney Posible sorpresa: tanto Jean Dujardin (The Artist) como Brad Pitt (Moneyball) tienen muchas papeletas. Deberían haber sido nominados: Leonardo DiCaprio (J Edgar) y Ryan Gosling (Drive), pero el que no sólo debería haber sido nominado, sino premiado, es Michael Fassbender (Shame).
Actriz de reparto
Ganadora: Octavia Spencer (The Help) Posible sorpresa: Jessica Chastain (The Help) o Bérénice Bejo (The Artist). Debería haber sido nominada (y premiada): Carey Mulligan (Shame).
Actor de reparto
Ganador: Christopher Plummer (Beginners)
Posible sorpresa: Max Von Sydow ( Tan fuerte, tan cerca)
Deberían haber sido nominados: Albert Brooks (Drive) y Viggo Mortensen (Un método peligroso).
Guión original
Ganadora:Midnight in Paris Posible sorpresa:The Artist Deberían haber nominado (y premiado) a:Beginners.
Guión adaptado
Ganadora:Los Descendientes Posible sorpresa:Moneyball
Película extranjera
Ganadora:Nader y Simin (Una separación) (Irán) Posible sorpresa:In Darkness (Polonia).
Banda sonora
Ganadora: Ludovic Bource por The Artist Posible sorpresa: Alberto iglesias por El topo Es doloroso que no hayan nominado a: Drive (¡la soundtrack del año!).
Resto de categorías (bastante más resumidas) en post ;)
Soy de la opinión de que, en mayor o menor medida y a distintos niveles de intensidad, todo el mundo se droga (llámese alcohol, llámese shopping, llámese cotilleo, etc.) ya que la necesidad de escapar de un@ mism@, en ocasiones, resulta incontenible e inevitable. El problema surge cuando esa más o menos sana escapada ocasional se convierte en una adicción. Shame radiografía una de las más comunes y casi tabú en nuestra sociedad (a pesar de que, al mismo tiempo, hipócritamente, nos empuje cada vez más hacia ella): la adicción al sexo.
Brandon es un triunfador de cara a la galería (la única) en la que se valora lo que se tiene y no lo que se es. Tiene un buen trabajo, dinero, estilo, un piso en Manhattan, un magnético atractivo físico y éxito con las mujeres. Pero lo que nadie sabe, es que, bajo su brillante envoltura, este envidiable winner vive encerrado en una armadura de soledad, dolor, tristeza y, sobre todo, vergüenza, la base de todas las adicciones.
Y es que para escapar de si mismo y realimentar su autodesprecio, Brandon es adicto al sexo, y, posiblemente, lo ha sido durante toda su vida. Hasta ahora ha conseguido mantener un precario equilibrio, pero cuando su hermana, la otra cara de su misma moneda (ella exterioriza su fragilidad, él la esconde) y sus pesadas cargas emocionales comunes entran en escena, Brandon se desestabiliza (recordar la premonitoria escena en la que Carey Mulligan se asoma peligrosamente al andén y Fassbender la sujeta) y cae al abismo. Es entonces cuando uno no puede evitar preguntarse qué terrible pasado común comparten estos dos hermanos para que resulten tan tóxicos el uno para el otro y ambos recurran a métodos tan terribles y drásticos para combatir su vergüenza.
Shame no es apta para todos los paladares. Resulta incómoda, áspera, cruda, perturbadora, indigesta, y lo más inquietante de todo: aunque, como espectador, tus adicciones nunca hayan llegado hasta ese dramático extremo, resulta imposible sacudírsela de encima tras su visionado (de tal forma que ciertas escenas clave continúan acudiendo a tu mente, una y otra vez, como si se fuera una víctima indirecta del síndrome de estrés post-traumático).
Sin caer en el morbo fácil (como la horrenda Autofocus) ni abusar del estomagante abuso del subrayado (tiemblo al imaginar que habría hecho Aronofsky si esta cinta hubiera caído en sus manos), el segundo trabajo de Steve McQueen, a pesar de su sórdido argumento principal (o McGuffin, según se mire), resulta, al mismo tiempo, elegante, hipnótica e incluso lírica, en muchos momentos.
Más brillante y sutil en su planteamiento que en su resolución (un poco acelerada y torpe en mi opinión), Shame es una película más que recomendable, que cuenta, además, con una inspiradísima Carey Mulligan y un superlativo Michael Fassbender, que no vacila en tirarse en todas las piscinas y rasgarse las vestiduras y entrañas (¿qué infiernos personales habrá explorado para mimetizarse hasta tal extremo con Brandon y qué secuelas le dejaría el rodaje?). Resulta imperdonable que la academia haya ninguneado semejante derroche de talento. Debe ser que:
A) Shame no se ha sabido vender y/o no ha recaudado lo suficiente en las américas.
B) El tema principal era demasiado incomodo y morboso para los puritanos académicos y premiarlo estaría mal visto (¿un adicto al sexo ganando un oscar? Oh, my God, traigánnos antes a un asesino en serie!)
C) La (pacata) academia tenía miedo de que Billy Crystal se pasase toda la ceremonia de los oscars haciendo chistes sobre los generosos (y cacareados) atributos físicos de Michael Fassbender (¡que mala es la homofobia... y la envidia!).
Momentazos:
• Carey Mulligan cantando New York, New York con una fragilidad y dolor que desarman al cuadrado porque nos cuentan toda su historia sin contarla y resultan, al mismo tiempo, un espejo de los de su hermano.
• Michael Fassbender, incapaz de mezclar sexo con sentimientos, apoyado desconsoladamente contra la inmensa (y obscena) ventana de una habitación con demasiadas vistas.
• La primera escena del metro. Miradas insinuantes+mujer casada+huida+persecución.
• “Brandon Fassbender”, completamente abatido y desesperado, llorando en el suelo, en plena calle, bajo la inclemente lluvia.
Vivo en la frontera entre Fantasía y el mundo real. Soy contadora. Si cierro los ojos, paisajes emocionales, personajes, diálogos e historias luchan por hacer figura, rescatarse y rescatarme. 'I’ve got a thousand things to say… '
OPINION | Elio y ¿el declive de Pixar?
-
Hasta hace cinco años yo tenía la costumbre de ir al cine una vez a la
semana. Con o sin compañía, visitaba las salas cada siete días, me sentaba
en esa...
trabajos verticales (ya a la venta)
-
¡una maravillosa de empezar junio!
encontraréis toda la información aquí
Un poemario profundo, audaz, metafísico, técnico, íntimo, cósmico y
sentimental...
Nuestro pulmón DEBERÍA ser nuestro Notre Dame
-
Todxs recordaremos siempre el día que ardió Notre Dame. La prensa se hizo
eco inmediatamente realizando una esforzada cobertura ininterrumpida de la
n...
Yo tenía una vecina pianista
-
Una noche, mientras daba mis primeros y torpes pasos en la cocina, moví una
banqueta y, como consecuencia, la vecina del piso de abajo subió a nuestra ...
El cazador, la epopeya de Michael Cimino
-
La semana pasada nos dejó un cineasta que si bien no fue muy prolífico
(solo dirigió siete filmes a lo largo de su carrera) ha dejado huella en el
cine....
Best Bluetooth Speakers in 2011
-
These can be used to raise or lower the speaker to will a it can be used to
show off pre-prepared contents. Ceiling mounts need to be bolted to wood or
...
-
Zambullirme
y no volver.
No volver a no volver,
que ya hemos ido y venido lo bastante
como para que sea la hora
de nadarte sin tapujos
y con toda la piel com...
VIVE COMO QUIERAS
-
Este es realmente un buen momento socioeconómico para ver esta película de
Capra, porque… ¡Ojalá pudiéramos vivir como quisiéramos! Lo que seguro
podemo...
PEQUEÑAS DIFERENCIAS
-
Pequeñas diferencias
Mazzo era un niño italiano del sur, normalmente comía raviolis con carne
con setas con mandarinas con don, con frutas del bosque... e...
Cuaderno de bitácora
-
Una vez conté un cuento, dos personas están separadas por un río con
fuertes corrientes y para llegar a ambos extremos sólo poseen una pequeña
barquita de...
-
hacíamos el amor compulsivamente. lo hacíamos deliberadamente. lo hacíamos
espontáneamente. pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. o en otras
palab...
Esas cosas que nos decimos a veces
-
He estado intentando convencerme de que abandonar a una persona no es lo
peor que se le puede hacer...Puede resultar doloroso pero no tiene porque
ser una...
-
Amigos y amigas, me mudo a otro blog, con el que empezaré de nuevo mi
andadura de críticas cinematográficas. Creo que éste no lo he aprovechado
todo lo qu...
AVISO DE NUEVO
-
*COMO SEGUIMOS CON PROBLEMAS CON EL BLOG DE WORDPRESS PODEIS ENTRAR EN: *
*http://mispequesgigantesde4patas-2.blogspot.com/*
*AQUI IRE SUBIENDO LOS CASOS, YA...
FALSAS ESPERANZAS
-
Paré un momento delante de su casa cuando sabía con cierta seguridad que él
no estaría allí. Conduje 4 kilómetros rezando para que no hubiera cambiado
de h...
-
Hay dos clases de personas; las que saben cuándo guardar las cartas y las
que se juegan lo poco que les queda “a doble o nada”. A casi todo el mundo
le gu...
¿Como seremos a los 80?
-
Hoy he pasado una larga hora y media sentada en una butaca de plástico
esperando mi turno en el ambulatorio. Y me ha dado tiempo mas que
suficiente para da...