20 December 2009

Especial "Perdiditos, perdiditos"



Oh, my God! This is huge!

El día que descubrí el power de Perdidos en toda su magnitud, no fue cuando batí mi propio record de adicción serieil (5 temporadas en 3 semanas), ni cuando compartí frikadas con los dos millones de grupos con síndrome de lostastinencia que circulan por la red, sino cuando llegué una sábado por la tarde a casa, y descubrí a mi madre merendándose un especial de la famosa serie de J.J Abrams en lugar de su amado Cine de barrio. Teniendo en cuenta que mi madre y yo no tenemos ninguna adicción en común, aquello marcaba el inicio de una era.


De cosas que nunca perdonaré a sus creadores

- Obviously, agujeros en el guión, giros manipuladores, personajes y capítulos de relleno varios, entre otras cosas...

- Gran parte de la quinta temporada, el amendrugamiento progresivo de muchos de sus personajes y el romance Juliet-Sawyer metido con calzador (mira que les gustan los triangles)

- Escenas de destripamientos y sadismos animales varios (en especial la de la rana de Sawyer) y su insistencia en recrear y coser heridas con asqueroso realismo

- La sádica muerte de Boone

- El desperdicio interpretativo de uno de los hombres más guapos del mundo: Rodrigo Santoro. Si tanto Paolo como Niki hubieran desaparecido de la sala de montaje en la tercera temporada, nadie hubiera notado la diferencia. Mr writers, si vais a sacaros personajes nuevos de la manga, ¡hacedlo bien!

- El hecho de que sus creadores y escritores sean hombres y se note. En el grupo surge un líder o macho alfa (Jack) siempre amenazado por los otros dos machos poderosos (Sawyer y Locke) seguidos a un poco más de distancia por Sayid. El resto, básicamente, ni pinchan ni cortan: pescan, cogen frutitas, lucen palmito o se dejan secuestrar

- Los continuos cambios de sexo perrunos. Leñe, se ve clarísimamente que Vincent es una perra que luego... se convierte en perro. ¿Se imaginan algo así en términos humanos? ¡Coherencia, señores!

- Los (¿inevitables?) yankismos: el “armacentrismo” o abuso de la violencia armada que poco a poco se va apoderando de los presentes (¡ahora yo la tengo más grande que tu, chincha!); los originalísimos antojos culinarios (las hamburguesas y la mantequilla de cacahuete se llevan el cat al agua); la omnipresente religión (Eko, Charlie, Rose, Desmond... ¡cansinos!); el hecho de tomarse la justicia por su mano (Sawyer con “el otro Sawyer”; Charlie con Ethan; Linus con Widmore, Kate con su father...)

- Los cutre-acentos de la versión doblada. Aunque el de Sayid más o menos pasa la prueba, el de Sun rechina y el de Naomi debería estar prohibido por Amnistia Internacional. Lamento comunicárselo a los haters de los subtitles, pero si no habéis escuchado nunca el acento sureño de Sawyer, el standard australiano de Claire y, especialmente, el irresistible escocés de Desmond, no habéis visto Perdidos

- El cutre logo a lo salvapantallas de Windows. Desde el piloto estoy esperando una explicación...

- Los cambios de edad de Aaron. Obviously no puede ser el mismo baby durante 4 años, pero a veces la criatura parecía un curioso caso de benjaminbuttontismo y rejuvenecía en lugar de crecer. Mi madre estaba indignadísima: “¿ves?¡El anterior sostenía solo la cabeza y este no!”

- La dramática escena en la que toman prisionera a Alex y matan a su mamma y su novio. No por la escena en si, sino porque entre la melena rizada de la chica, nos regalan el cable del pinganillo en todo su esplendor

- Lo petardito que se pone Michael por encontrar al soso de Walt...




De cosas que despiertan a mi psicogirl interna

* Ya nos lo dejaron clarito desde el capítulo "All the best cowboys have daddy issues" en el que Jack “traiciona” a su papi: todas las relaciones paternofiliales de Lost van a ser de todo menos La casa de la pradera. Y es que ningún padre se libra de haber marcado con ácido a su retoño. Resulta difícil escoger al/a ganador/a:

- Están los que abandonan a sus criaturas (aunque sea a la fuerza) Michael con Walt, Brian con Walt, Christian con Claire, Hugo’s father, Dannielle con Alex, el Dr Chang con Miles...

- Los padres-sargento o fríos, exigentes y manipuladores con nula relación afectiva con sus criaturas: Christian again con Jack, el padre de Sun, Charles Widmore, Eloise Hawking, Sayid’s, la madrastra de Shannon, la poli-mami de Ana Lucia o Benjamin Linus

- Los que quieren a sus vástagos pero desaparecen dramática y repentinamente y/o ya no están cuando se les necesita: los padres de Sawyer, la madre en coma de Claire, Kate’s mother...

- Los pobretones poquita cosa que avergüenzan a unas criaturas que hacen lo imposibol por escapar de su destino (Jin y Charlie)

- Los alcohólicos-maltratadores y/o cabronazos sin corazón (el padre de Kate y el de Locke, que como cualquier lostie sabe, merece que le den de comer aparte)

Tanta disfuncionalidad no puede ser casualidad. ¿Qué problema tienen los creadores de esta serie con la figura paterna?

* Una de las frases mas repetidas por los habitantes de la “isla”, además del “dude” de Hugo, el “brotha” de Desmond, el enfático-desganado “son of a bitch!” de Sawyer o el famoso lema “live together, die alone”, es el “don’t tell me what I can’t do!” que, básicamente han repetido todos los main characters (especialmente Locke). Lo cual me lleva al punto anterior...

* No cuela. Esto sólo le puede pasar a un yankee. No me explico como Sawyer puede vivir con ese rencor, odio, miedo y amargura durante 35 años sin enfermar de algo grave. Por mucho que odie al capullo que timó a su familia, fue su propio padre el que apretó el gatillo y la responsabilidad está más compartida de lo que el rubiales admite. ¿Cómo no se le ocurrió a nadie llevar a la tierna criatura al psicólogo en su momento? ¿Porque de mayor no resultaría tan indómito, rebelde y sexy tal vez?

* Siempre me ha rechinado un poco el asesinato del padre de Kate. Me sigue costando creerme que alguien con las características de la valiente y guapísima morena cometa en frío un sádico crimen que sólo tendría sentido in the heat of the moment. El eye for an eye, again, solo lo puede entender un, como diría Carmen Sevilla, norteamericano de América del norte. Siempre he echado de menos algún motivo extra oculto en su inconsciente...





Debilidades lostiles

- La estupenda B.S.O con sus leitmotivs orquestales, ¡como los de las grandes películas! Me encanta que cada personaje tenga su tema musical

- Sawyer. Aunque comencé Lost fascinada con los múltiples atributos de Jack, poco a poco mi balanza fue inclinándose hasta el sureño cowboy. Será porque tiendo a aliarme con los miembros más desfavorecidos de la manada y no con los perfect-man. Y es que para mi James/Sawyer es el Han Solo de Perdidos: el héroe inesperado. Como Mr Nespresso o Clooney puede seguir liderando la lista de los hombres más sexies existiendo este pedazo de maromo, es otra de las incógnitas que despierta la serie...

- Vincent o la simpática perra que se trasviste en perro

- Lo que se esconde detrás de cada nombre. En mi fantasía, Kate ha sido bautizada en honor a dos iconos del feminismo: Katharine Hepburn y Jane Austen)

- La forma de caerse de Hurley

- Los ojazos de Boone

- La diversidad de acentos

- Desmond, su charming “brotha” y el capítulo The constant de la cuarta temporada. ¿Existe alguien a quien le caiga mal este personaje?)

- Los fibrosos brazos de Kate (¡yo los quiero!)

- Benjamin Linus. La serie siempre gana enteros cuando su maquiavélica, ambigua y manipuladora presencia entra en escena. ¿Dónde ha estado escondido hasta ahora este pedazo de actor? Me encanta hasta su ruin y rastrera forma de luchar con esa porra microscópica. El villano trágico con los ojos más inquietantemente saltones de la TV nos ha regalado, además, algunas de las mejores frases de la serie (en la sección el dialogo de la week). Habrá premio para quien acierte en qué capítulo y situación fueron dichas ;)


Y aquí acaba la primera parte del especial lostil. Como no podía ser de otra manera, está dedicado a Vane, mi lostie favorita. I'm sorry I'm so late!

05 November 2009

Las mejores love stories no son siempre películas de amor



Esta no es una actualización sobre películas románticas, es una actualización sobre historias de amor.

Tal vez el otoño y el invierno nos inviten a refugiarnos en recuerdos, momentos, historias y/o personalidades cálidas, supliendo inconscientemente esa dosis de calor extra que se llevó el verano. O tal vez sea la casualidad (¿eso existe?) de que 2 de las 3 últimas películas que he visto pertenecieran a ese denostadísimo género, pero últimamente me he sorprendido repasando mis historias de amor favoritas.

Aunque comencemos por lo nuevo: New York, I love you y (500) days of Summer. La primera es coquetuela, se deja ver, tiene sus momentos y sus frases antológicas (“¿cómo puedes fiarte de alguien que come de todo?”) pero en mi opinión está a un Atlántico de la irregular pero más que resultona Paris, je t’aime. Lo cual, bien pensando, tiene su lógica. ¿Acaso es posible superar en encanto, fascinación y romanticismo a la ciudad luz?

(500) days of Summer aquí atrozmente traducida como (500) días contigo ha sido calificada por unos como “la película que ha revitalizado el genero” y por otros como “la misma mona vestida de seda”. A mi no me ha parecido ni lo uno ni lo otro, si no something in between. Responde, eso si, a la difícil pregunta de “¿se puede hacer una película romántica para nerds/indies/geeks y no morir en el intento?”.
Es fresca, ágil, entretenida, tiene una pareja con charme (que descubrimiento Joseph Gordon-Levitt) y una B.S.O que hará las delicias de cualquier melómano. Comparada con la media de películas del genero, aprueba sobradamente (lo cual en estos clon times tiene bastante merito), pero tampoco es el Cuando Harry encontró a Sally de los dosmiles. En mi memoria cinéfila han quedado grabadas un particular y tronchante homenaje a las películas de Bergman y una original y devastadora escena en la que con la pantalla dividida, vemos desarrollarse dos situaciones al mismo tiempo: la de las expectativas previas y la de la cruda realidad. En resumen, si buscas un film sin pretensiones que te haga pasar un momento agradable, no te la pierdas





Y ahora sí, extraídas de su embalaje fílmico original, he aquí my favorite love stories (que no mis películas románticas preferidas) :

* Antes de amanecer/Antes del atardecer o la agridulce, inteligente, sensible y románticamente perfecta

* Los puentes de Madison o la que regala magia a los que no sólo nunca la han buscado, sino que han dejado de creer en ella

* Breakfast at Tiffany’s o la de los perdedores perdidos reconvertidos a gatos con nombre

* Breve encuentro o la del tren que perdiste y cuyo número anotaste

* La edad de la inocencia o la que te regala un caleidoscopio para volver a quitartelo

* Wall·E o la lección de humanidad de los que han heredado lo que los humanos casi hemos perdido

* Vacaciones en Roma o la del cuento de hadas imposible con pareja perfecta y sapore italiano

* Eternal sunshine of the spotless mind o la de los que, sin saberlo, esperan contra toda probabilidad

* Casablanca o la que vuelve a vestir de azul a los amantes y convierte en héroes a los cínicos

* In the mood for love o la de tod@s los que han guardado en el hueco de un árbol un "te quiero" nunca dicho

* La reina de África o la de los opuestos prejuiciosos que acaban reinventándose y rescatándose

* Duelo al sol o la "ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo por que me matas y sin ti porque me muero"

* Jules et Jim o la de los triángulos equiláteros quasiperfectos

* Amelie o la de los soñadores que saben que el miedo desaparece gracias al amor, pero a los que el amor da miedo





¿Cuáles serían las vuestras? ;)

17 October 2009

Ágora: ¡no es un círculo, es una elipse!



Amenabar, el “spielbercito” del cine español, nunca ha sido un director que me entusiasmara especialmente. De sus “cuatro magníficas”, mi preferida siempre ha sido Tesis. A Los otros, incluso, a pesar de admitirle ciertas virtudes, le tengo un poco de tirria. Antes de verla, many moons ago, me comentaron algo así como “es la historia de una supuesta mujer y sus supuestos hijos” y, en menos de una hora, ya había descubierto todo el pastel. Me frustra el manido recurso de que lo que empieza siendo “los otros”, acabe siendo “los aquellos”. Los fans de Lost me entenderán...

Tal vez por todo esto, me presente ante Ágora con curiosidad, unas expectativas moderadas (ni esperaba una castaña de indias ni un peliculón) y ganas de ver y descubrir en un día frío y plomizo en el que una sesión de cine parecía la mejor opción posible... y me encontré con una película notable.
Haciendo una metáfora no excesivamente original, diría que la quinta criatura amenabariana se parece a Hipatia, su protagonista: ambiciosa, reflexiva, más intelectual que emocional y observadora de la realidad a través de un punto de vista pretendidamente objetivo, distante, casi marciano.

El McGuffin: la astronomía. ¡Ay, la astronomía! Si existiera algo así como un hobbie frustrado, algo que te apasiona pero para lo que no estás dotado en absoluto, los misterios del cosmos serían el mío. ¡Malditos numerajos! Nunca se me dio bien recordar unidades astronómicas, masas planetarias o la cantidad de lunas que tiene Saturno, por poner un ejemplo, pero eso nunca le ha restado ni un ápice de fascinación. Por eso me engancharon instantáneamente las lecciones de la protagonista y su pasión por saber más, por ver más allá. Las escenas científicas son, en mi opinión, de lo mejor de la película.

Los minimus: algunas críticas han tachado Ágora de pretenciosa, vacía, tendenciosa, demagoga, fallida, fría, mal escrita, sin ritmo, mal interpretada y un largo etc de lindezas más. Como defensora de injusticias y ensañamientos varios, siento el impulso defender su "no perfección".

- Los cristianos devotos se quejan de que se les retrata como mercenarios religiosos, crueles, incultos y fundamentalistas. A lo que yo añado, ¿que hay malos malérrimos planos y de manual? Sí. ¿Qué se podía haber contado de otra manera? Pues también. Pero no neguemos la dolorosa evidencia: de ese pasazo atrás los católicos si fueron responsables. De todas formas, ni los paganos ni los judíos salen de rositas: los primeros son cultos, más liberales (recuérdese la frase pronunciada por uno de los amigos del padre de Hipatia “si a mi me gustaran mas los plátanos que los higos, no se me escaparía ese chico”) y aparentemente más pacíficos (siempre y cuando nadie amenace su dominio, of course), pero son snobs, clasistas, tienen esclavos y siguen pensando que ser mujer es lo peor que le puede pasar a un ser humano. Los judíos conviven armónicamente con estos, pero son igual de clasistas, no dudan en aprovecharse de su supuesta ventaja, en pisotear a los desfavorecidos y en sacar las espada a la primera de cambio. Juzguen ustedes mism@s.

- La historia de amor es fría y sin chispa. Pues que quieren que les diga, a mi el triángulo que une a través del tiempo a dos hombres de orígenes y caracteres muy distintos y enamorados hasta el tuétano con una mujer que saben que jamás podrán tener, me parece que tiene su aquel. Me interesa más el binomio Hipatia-Davo que el de Hipatia-Orestes, porque el personaje del esclavo dividido, apasionado, rabioso y ambivalente me resulta más interesante que la del acomodado (¿pagafantas?) Orestes. Puestos a pedir, a mi me habría gustado más complicidad, más emoción, más ternura, más sensualidad (¡que manera de desperdiciar la escena de la bañera, leñe!), pero a pesar de estos pesares, no me resulta fría en absoluto (mis favoritas son la escena de la caricia en el pie y la del rezo de Davo). Chispa si hay, señores, lo que no hay es magia.




- Algunos fans de Amenabar argumentan que se sienten decepcionados porque esperaban un peliculón. Cuando leo y escucho este tipo de cosas, me viene a la cabeza la misma frase que le estuve gritando telepáticamente a Hipatia durante casi todo el film: ¡no es un círculo, es una elipse!. Y digo yo: ¿Dónde está escrito que tenía que ser una película redonda? ¿por qué a veces vamos al cine con unas expectativas tan claras de lo que esperamos ver? ¿tan difícil es darle forma a lo que te cuentan mientras te lo están contando? No se puede pretender ir con la idea de ver Troya, Alejandro Magno o Gladiator sólo porque compartan género cinematográfico.

- Google Earth sucks. A mi no me molestan los tan criticados planos “extraterrestes” de Ágora, me molesta su reiteración, que al final resulta excesiva. Los letreros en forma de elipsis en mitad del film tampoco me gustaron. De todas formas, hay que decir a su favor que también hay planos atrevidos e imposibles que sorprenden y se agradecen, incluso aunque algunos no te acaben de cuadrar.

- No es una biografia fiel. Aquí sí le tengo que dar la razón a los detractores... ma non troppo. Después de investigar un poquito, he descubierto que no es el supuesto biopic que nos intentan vender. Ni hubo love story con Orestes, ni murió en plena plenitud de su belleza, ni fue atacada por quien nos comentan y puede (¡ay!) que ni siquiera fuera astrónoma. Habría sido más inteligente decir que la película está, simplemente, inspirada en la figura de Hipatia.


Los maximus: y para terminar con buen sabor de boca...

- Rachel Weisz ¿Cómo una guaperrima mujer que desprende tanta sensualidad (recomiendo el visionado de My blueberry Nights justo antes de ver Ágora) puede no sólo resultar creíble siendo la serena, racional, asexual y distante Hipatia, sino que ya no te puedes imaginar a ninguna otra actriz encarnándola?

- Dirección artística y vestuario. Si hay algo en lo que Ágora es redonda, es en estas dos categorías (especialmente la segunda, de oscar). Cuidado y mimado al detalle. Sales del cine pensando: ¡Yo estuve allí, lo he visto!.

- Un paso atrás visto por vez primera: es emocionante y tristísimo al mismo tiempo, asomarse desde la big screen a un momento histórico clave que, como diría Neil Armstrong: “es un paso atrás para el hombre, pero un gran retroceso para la humanidad”. Amenabar retrata bien sus convulsiones aunque algunos le acusen de creerse Dios. La violencia no es heroica, es fea.

- Hipatia revisited. Confieso que estoy encantada de conocerla. Rescatar a una filosofa como Hipatia para el gran público, incluso aunque no sea un retrato todo lo veraz que nos gustaría, se agradece y mucho. No todas las mujeres han nacido para ser madres y esposas y si aún hoy es difícil enfrentarse a ese imperativo sociocultural, imagínense entonces. Había que ser una super woman, no sólo para resaltar académica y profesionalmente en un momento histórico asquerosamente machista, cambiante, convulso y cruento, sino para mantenerse fiel a si misma durante toda su vida y sobrevivir al olvido. Ya sólo por ella merece la pena pagar el precio de la entrada. Recuérdese en su memoria y en el de todas las mujeres que se tragó la historia, un maravilloso proverbio africano: "Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador".

En resumen: Si han llegado hasta aquí y aún no la han visto, liberen sus mentes y no esperen necesariamente un círculo, encuentren su propia figura geométrica ;)

30 September 2009

De conchas alternativas o premios Thalassus



Aunque la entrega conchil del Zinemaldi se celebró hace cuatro días, este es mi especial premios festivaliles off-the-record, aquellos que nunca podrán verse en TV:


* Perla XXL para Terry Gilliam por ese maravilloso clásico instantáneo que es The imaginarium of Doctor Parnassus. ¡Ese enorme Christopher Plummer! (¡que buen Dumbledore habría sido!). ¡Ese genial Tom Waits! Thanks por este film, Mr Gilliam!

* Cardo de mar al/a más “bordeline” para Carmen Machi por romper y negarse a firmar la foto que un fan le había sacado el día anterior.

* Ostras al/a más sexy para Jim Morrison por el interesante documental When you’re strange: a film about The Doors de Tom DiCillo.

* Sirenita a la más ídem para Saffron Burrows y su 1’85 cm de elegancia, charme y discreción. A su lado, el ácido y parsimonioso Antonio Gasset y el resto de los miembros del jurado Nuevos directores parecían hobbits.

* Tinta de calamar para Mother de Bong Joon-ho o esa historia negra negrísima (con toques de humor aún más black) de una mamma detective empeñada en demostrar la inocencia de su hijo aunque se le vaya la life en ello.

* Delfín para Sir Ian McKellen por su encanto y carisma. A la organización del Zinemaldi se le llena la boca con él y no es para menos. El mago McKellen ha sido simpático, locuaz, solícito, humilde, inteligente, educadísimo... y donostiarra. Lució como nadie la camiseta de la candidatura de San Sebastián como ciudad europea, amén de la txapela en la entrega del premio Donosti... ¡y se marchó de nuestras tierras con ella!.

* Medusa a la pregunta más irritante para “¿Y no has visto a Brad Pitt?”. No, leñe, no. Pero he tenido la suerte de tener presentaciones y coloquios en la mayoría de las pelis que he visto. Me ha hecho una ilu loca conocer al loco entrañable Terry Gilliam (y su sempiterno look hawaiano) o escuchar las emotivas words de Bahman Ghobadi sobre No one knows about persian cats. Este último se está convirtiendo, además, en uno de mis héroes.

* Espuma de mar al mejor Pelo Pantene para Tom DiCillo. Cito textualmente: “Durante su estancia en Donostia habrá ocasión de comprobar, una vez más, su pericia en la ejecución de esa suerte capilar consistente en dar seco golpe de cuello para recolocar la melena”.

* Alga Kombu a lo más verde para la protesta frente al Kursaal de todos los directores iraníes presentes + espontáneos solidarios contra la política del presidente de la república islámica, Mahmud Ahmadineyad, un hombre que si ha cometido fraude electoral, ha sido exclusivamente cumpliendo las órdenes que Alá le transmitió a través del profeta. Juas.
About la peli de Hana Makhmalbaf sobre las elecciones iraníes, Green Days, las opiniones fueron encontradas. Yo la vi con ojos de documental y la aprobé justito. Luego descubrí que no, que era una película, y la suspendí.

* Coral al cutis de porcelana para Naomi Watts y su belleza in black durante la presentación de Mother and Child, el último trabajo del retoño de Rodrigo García, que además de la película, llegó con su tirria a las (inevitables) comparaciones paternas (es figlio de Gabriel García Marquez).

* Cangrejo Sebastián al/a más curiosón para Quentin Tarantino por meterse entre pecho y espalda de su camisa de cuadros 3 sesiones seguidas del ciclo Richard Brooks, ese director que, a excepción de Cayo Largo, La gata sobre el tejado de Zinc o Dulce pájaro de juventud, para mi era un gran desconocido.

* Caballito de mar a lo más emotivo: la dedicación “A film by Heath Ledger and friends” al final de El imaginario del Doctor Parnassus. Pelos de punta.

* Pulpo Fiction al motor del Zinemaldi: el público. Aunque muchos sean ñoñocinefilos, algo más tiene que haber para que se llenen puntualmente todas las salas, ciclos La contraola, Horizontes latinos y La contraola included.





Y hasta aquí mi 57 edición del Zinemaldi. Gracias a los pocos pero selectos lectores que me han acompañado en mis crónicas :)