03 March 2015

Semana Sci-Fi: Jupiter ascending (El destino de Júpiter) o Carta astral errada




Hay que agradecerles a the Wachowkis su afán de riesgo, su megalomanía creativa y su espíritu no acomodaticio. Quienes revolucionaran la ciencia ficción en los 90 con la visionaria Matrix ansían seguir haciéndolo en cada nuevo trabajo, incluso aunque eso les cueste su fortuna y firmar la carta de despido de la industria. El espectador lo sabe (o intuye) de alguna manera, por lo tanto, un nuevo film de estos ambiciosos hermanos siempre es percibido, potencialmente, como el último.




Desgraciadamente, eso es lo único positivo que se puede decir de Jupiter ascending. En un batiburrillo de géneros, influencias y sagas míticas sin precedentes, su deshilvanada e incoherente trama discurre entre La Cenicienta (o Princesa por sorpresa) más pasiva cuya única función es ser rescatada una y otra vez (Trinity, where are you?), Crepúsculo, un Asgard imperialista y fascista, el anime japonés, Guardianes de la galaxia y un sinfín de personajes sacados directamente de la starswasiana cantina de Mos Eisley, entre muchos otros.





Como viene siendo la tónica Hollywoodiense habitual, tanto se han afanado los “W brothers” por crear su particular y único universo, por poner el acento en su exuberante y barroca imaginería visual, que, una vez más, han olvidado la historia (un patético ejemplo es la estúpida forma en la que se enamoran sus protagonistas sintetizada en la frase “me encantan los perros”). Sus planísimos (y desaprovechados) personajes, no sólo parecen desubicados y perdidos en todo momento, sino que, con la excepción del siempre digno Sean Bean, llegan a dar pena/vergüenza ajena en algún momento de la trama.




Las comparaciones son especialmente odiosas en el caso de dos actores que acaban de ofrecer, hace muy poco, las mejores actuaciones de su aún corta carrera. Me refiero al surfista mestizo con ecos crepusculiles y alergia las camisetas en el que han convertido a Channing Tatum (si lo han visto en la estupenda Foxcatcher, sabrán a lo que me refiero), y sobre todo y ante todo, en el caso de ese villano-reinona histriónica, patética, chillona y carne de Razzie encarnada por el recientemente oscarizado Eddie Redmayne.





Si nos esforzamos por destacar sus puntos positivos, además de la parte técnica, y dejando de lado la cansina obsesión wachoskiana por la reencarnación que ya iniciaran con El atlas de las nubes, encontramos un asomo de crítica consumista-capitalista-imperialista-ecologista, y un intento de reflexión científica sobre el tiempo y sus posibilidades. Sin embargo, todo eso adquiere escaso o nulo peso y desarrollo en un decepcionante y tristemente fallido film que acaba siendo poco más que intenciones y un potente empaque visual. ¡Que rabia y qué pena, ladies & gentlemen!




Desearía olvidar:  Todo; la posibilidad de que todo fuera un espejismo y nunca volvamos a ver chispazos de talento en los Wachoski; el hecho de que los otrora creadores de mujeres fuertes y con carácter, hayan elegido como protagonista a una sosa y despersonalizada damisela en apuros.


Guardo en mi baúl cinéfilo: Tristemente, nada. 











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26 February 2015

Especial Zinemaldia 62: Explorando Perlas, Zabaltegi y Nuevos directores




Perlas

Catch me Daddy

¿Os imagináis la obra más romántica y trágica de Shakespeare con elementos de thriller y western? Pues esto pretende la cinta de realismo social británico ser Catch me daddy. Una Julieta pakistaní se enamora de un Romeo british, pero el tiránico padre de ella desaprueba la unión, por lo que la pareja se verá condenada a vivir en perpetua (y angustiosa) huida. El film despierta en el espectador una extraña ambivalencia. Mientras el círculo de tensión se estrecha en los desolados "moors" infinitos y desnudos de Yorkshire, cortando insoportablemente la respiración, al mismo tiempo, su director, Daniel Wolfe, no consigue que la pareja protagonista se desarrolle o cale lo suficientemente en el espectador como para que empatice y sufra ante su trágico destino. Parece un oxímoron, pero podría calificarse a Catch me daddy como de “angustiosa frialdad”.




20,000 days on earth

No importa el tipo de relación que se tenga previamente con Nick Cave, una vez finalizado este magnífico documental, es imposible no caer rendido ante sus pies. Y es que el conjunto impresiona se mire por donde se mire. Su factura técnica es impecable, y consigue calar tanto en lo visual (esos fantásticos títulos de crédito), como en lo musical. Desde un punto de vista psicológico-intelectual son tantas (y tan buenas) la cantidad de reflexiones (y citas) que nos regala, que uno sale del cine eufórico y profundamente conmovido. Si además de todo lo anterior, se tienen inclinaciones creativas, 20,000 days on earth resulta todo un chute de inspiración, además de un recordatorio imprescindible (“All of our days are numbered, we can't afford to be idle”). Maravillosa.




The disappearance of Eleanor Rigby: Them

Hay films que, en lugar de ver, se intuyen y el de Ned Benson es uno de ellos. Nos embelesa su elegancia, sus perfectos intérpretes, sus diálogos y algunos puntuales momentos de magia, pero nos resulta demasiado sintetizada, deslavazada y atona. Sabemos que a esta historia de (des)amor le faltan colores, matices, capítulos, y nos frustramos aún más ante la ceguera comercial de Weinstein & Co, que en lugar de ofrecernos el proyecto original y único con vocación de clásico de sus Him and Her, han mutilado sus dos versiones en una.  Esperemos que el DVD y BlueRay nos ofrezcan la versión íntegra de la historia de estos dos magnéticos amantes sin rumbo. La espera, probablemente, habrá valido la pena.




Futatsume no mado/ Still the water/Aguas tranquilas

Habrá quien vea en el nuevo trabajo de Naomi Kawase un lírico, exquisito y cadencioso retrato del descubrimiento del amor, la muerte, la pérdida y el paso del tiempo. Y, efectivamente, la reputada realizadora japonesa logra transmitir, con más o menos acierto, todas estas universales reflexiones y emociones, pero su narración no atrapa, no pone la piel de gallina, no tiene garra. A ratos se dispersa y se alarga en exceso, como si no supiera sintetizar o terminar su historia. Además, estas Aguas tranquilas cometen un crimen imperdonable, y no sólo para el espectador: confundir asesinato animal con lirismo. Haciendo gala de un inusual, descarado y asqueroso especismo, la directora degüella no una, sino, como mínimo, dos cabras durante su película. Con la intención de transmitir sensibilidad y poesía, somos testigos horrorizados de la matanza completa: desde los gritos y el intenso e insoportable dolor de cada pobre animal, hasta que finalmente fallece desangrado. Nada ni nadie justifica un crimen semejante. Naomi, tu poesía es cruel, vergonzosa, imperdonable y abyecta. El premio Tordesillas a la película que peor ejemplifica las relaciones inter-especies del certamen es tuyo. Felicidades.




Kaguya-hime no Monogatari / El cuento de la princesa Kaguya

La nueva película del gran Isao Takahata es de una belleza y delicadeza impresionantes. El trazo de sus personajes es bello, mágico y elegante y todo en ella resulta profundamente evocador. Sin embargo, a su relato le falta esa profundidad que cale y conmueva al espectador. Además, su exceso de metraje envuelve a esta preciosa princesa en un manto de monotonía que, por momentos, dificulta su disfrute. Puede que se trate de una obra demasiado densa para un solo visionado. Puede que nuestros cansados ojos, a esas alturas del Zinemaldia, no nos permitieran apreciarla como se merece, pero una cosa está clara: las hojas de bambú o cuna de princesas, ya no volverán a ser las mismas.




Kis uykusu/ Winter Sleep

Reflexivo, pausado, preciosista y discursivo, el film de Nuri Bilge Ceylan puede resultar apabullante. Sin ofrecer un momento de tregua al espectador, le ofrece un sinnúmero de densas reflexiones a la vez que le regala unos paisajes de serena y deslumbrante belleza. No hay un solo personaje que no quede perfectamente expuesto y definido como si fuera un índice y la narración discurre en un círculo perfectamente cerrado y definido. Sin embargo a Ceylan, además de su poca capacidad de síntesis en algún fragmento (son más de 3 horas de metraje), tampoco le tiembla el pulso a la hora de maltratar o directamente asesinar animales no humanos con poéticas y enfáticas intenciones, desluciendo (o directamente condenando) el conjunto. Hay que repetirlo un millón de veces si es preciso: ninguna película justifica tal crueldad y aunque algunos se empeñen el calificarla como obra maestra, Winter Sleep NO es una excepción.    




Love is strange

Comienza bien el film de Ira Sachs. Huyendo de tópicos y situaciones comunes, realista y sensible y, sobre todo, con dos actores entregados y perfectamente mimetizados con sus papeles, de tal forma que empatizar con su odisea resulte muy fácil. Sin embargo, algo falla en el conjunto, cuando la narración resulta reiterativa, aburrida y pesada y en una abrupta elipsis final, descubrimos indignados que nos han robado el nudo mientras nos piden que nos conformemos con el principio y el desenlace. Tristemente elíptica y desaprovechada.




Mommy

Si uno repasa la carrera del muy precoz Xavier Dolan, descubrirá que tiene evidentes mommy issues. Menos mal. Si no fuera así, posiblemente, carecería de la pasión y la rabia para crear películas como esta. Intensa hasta la asfixia y profundamente emotiva, nos presenta una radiografía materno-filial cuyo disfuncional núcleo es un claro complejo de Edipo no resuelto.  El resultado final, no obstante, no se libra de ciertos histéricos y chirriantes momentos, además de caer en la cursilería emocional en más de una ocasión, pero a pesar de su no redondez, engancha en su desarmante honestidad y en algún momento de deslumbrante magia (instante Wonderwall). Que  nadie se la pierda. Muy pocas veces se tiene el placer de disfrutar de trabajos tan genuinos como este.




Relatos Salvajes

No es difícil adivinar que la genial y divertidísima cinta de Damián Szifron será una de las películas clave cuando, dentro de algunos años, se analicen y muestren los efectos de la actual crisis a futuras generaciones. Soplo de aire fresco, gamberrada brillante, sana diversión catártica o agudo retrato social, es difícil no caer rendido ante una película hecha con tanta fiereza y garra, tan dispuesta a ser valiente y políticamente incorrecta. De lo mejor que se ha visto esta edición en Donostia (y en 2014).





Zabaltegi


Negociador

Esta sátira política está llena de intencionados clichés que nos recuerdan algo que siempre hemos sabido: las sinrazones de los nacionalismos. Cobeaga, divertido a ratos y excesivamente populista casi siempre, consigue involucrar al espectador gracias a un ambiente cómico y, mal que nos pese, demasiado familiar. Pero el mayor problema de Negociador es que nos resulta demasiado déjà vu, demasiado pequeñita, demasiado condescendiente, demasiado reiterativa, demasiado Vaya Semanita, en definitiva.





Nuevos directores


Urok/ The Lesson

La casualidad quiso que la única película de esta interesante sección que pude ver resultó la ganadora del premio Premio Kutxa-Nuevos Directores. Sin despreciar al resto de las participantes, Urok lo merece. Es una obra sobria, áspera, emocionalmente muy potente y magníficamente resuelta. Un film incómodo hecho con pocos medios pero con un estupendo guión y una no menos estupenda protagonista, cuyo férreo personaje (prácticamente inédito en el machista cine más comercial), posee una templanza y fortaleza que desarman. Urok es un pequeño, brillante, severo y directo retrato de vida en la vecina Bulgaria. Muy recomendable.






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20 February 2015

Especial Zinemadia 62 (Sección Oficial): El cine correcto y/o regulero que vendrá




The Equalizer/ El protector (Fuera de concurso)

El que fuera el film encargado de inaugurar la sección oficial del Zinemaldia también resultó ser, desgraciadamente, uno de los más decepcionantes. Ni el charme de Denzel Washington es capaz de rescatar un film plagadito de tópicos y de personajes nulamente desarrollados,  hipertestosteróneo, excesivamente largo, y (para que lo vamos a negar) con cierto aroma a rancio. Los 80 han pasado y ver a un Chuck Norris más “repartiendo estopa a diestro y siniestro”, simplemente porque si, ya no entusiasma ni convence a (casi) nadie.




Autómata

Si la película de Gabe Ibañez fuera el estudiado producto de marketing de un grupo de “tíos Gilito” retorciéndose el bigote, no resultaría difícil admitir que se trata de un trabajo fallido. Pero nos encontramos ante una película escrita y hecha con pasión quijotesca, un producto realizado con “sangre, sudor y lágrimas”, por lo tanto, las fobias e iras encendidas que ha despertado, además de desproporcionadas, parecen casi un acto de deslealtad. Y es que no todo es malo en Autómata.  Su primera parte resiste con dignidad ante sus múltiples influencias y comparaciones negativas, y tiene sus momentos, además de una parte técnica y artística notable. No es un buen film, pero a menudo la cartelera nos ofrece películas mucho peores que, sin embargo, cosechan muchos menos silbidos. Mención aparte merece el momento Melanie Girffith. Impagable. 




The Casanova variations

¿Qué es The Casanova Variatons? Sus propios responsables no están seguros y el público lo tiene menos claro aún. Aunque nos aseguran que se trata de un film, estas variaciones casanoviles más bien parecen un pomposo y pseudointelectual ejercicio de estilo.  A veces entretiene, divierte o sorprende, pero la mayor parte de su metraje resulta pesado, vacío y aburrido. Siempre es un placer reencontrarse con John Malkovich, y más aún si el personaje que interpreta le va como anillo al dedo, pero a la hora de metraje, ya nos habíamos cansado de su aparentemente original representación dentro de una representación, de sus mutantes personajes y de sus cambios de tiempos, escenarios y estilos. Agradecemos el esfuerzo, Casanova, pero no nos ha conquistado en esta ocasión. 




La voz en off

La tercera película del director chileno Cristián Jiménez rebosa frescura, franqueza y sencillez. Posee algo, cierto encanto cotidiano que logra que se le perdonen, incluso, las no pocas veces que el público tuvo que recurrir a los subtítulos en inglés. Sus personajes están bien definidos y consigue, por momentos emocionar y divertir al espectador, pero, en conjunto, resulta demasiado pequeñita, demasiado simple, como si todo lo que tuviera que decir (que no es poco) lo pronunciara con la boca pequeña. Aunque, eso sí, posee el final más bonito y redondo de todos los films presentados en competición. Más que correcta.




Félix et Meira

Había un material interesante y potente en esta love story entre una oprimida judía ortodoxa, casada y madre de una niña pequeña y un desorientado franco-canadiense. Explora temas como las expectativas románticas vs realidad, y la disyuntiva entre la (asfixiante) comodidad de la zona de confort y la inquietud del riesgo, todo desde una óptica pretendidamente feminista. En Toronto gustó bastante (se llevó el premio a la mejor película canadiense), pero en Donosti no pudimos evitar sentirnos frustrados ante su falta de personalidad y garra, su vocación telefilmera y su abuso de subrayados y lugares demasiado comunes.




Tigers

Danis Tanović, director de películas tan notables como No man’s land o Cirkus Columbia, cae en el panfletismo telefilmil más descarado y descafeinado en su particular denuncia contra el mal uso de la leche de fórmula en los países subdesarrollados. Aunque el leitmotif sea desconocido y necesario (y, por consecuente, muy cinematográfico), la forma, además de nada creíble y plagadita de tópicos, resulta muy poco atractiva. Tigers es populista hasta el coma diabético. Un buen material desperdiciado. Una pena.




Murieron por encima de sus posibilidades (Fuera de concurso)

Comienza bien lo último de Isaki Lacuesta. Arranque prometedor y unos títulos de crédito a ritmo de la genialmente escogida Hay un hombre en España. Sin embargo, tras la icónica canción de Astrud todo cae irremediablemente en picado. Ni la impresionante colección de cameos ni la complicidad que, a priori, podría despertar un film centrado en nuestra actual crisis galopante, salvan los muebles de un film desagradable, demagogo, chillón, sin un atisbo de gracia, originalidad, rabia o chispa. Murieron pretende ser provocador por encima de todo, pero sólo consigue acabar resultando dolorosamente intragable. 




En chance til /A second chance

Érase una vez una película flageladora, de esas en los que los personajes no sólo sufren muchísimo y en crescendo una serie de calamidades que empujarían al suicidio al más zen, sino que incluso puedes ver la mano del director/a, látigo en mano, mientras grita: ¡más, más, máaaaaas! A Susanne Bier le encantan las familias disfuncionales que lo pasan fatal. Madre, padre, tierno infante, tío abuelo segundo, lo mismo da; en sus películas, lloran hasta las flores de plástico. Si, como yo, no soportas el sadismo efectista y las vueltas de tuerca tan forzadas que chirrían, no disfrutarás este film. Sin embargo, contiene elementos destacables (e, incluso, salvables). Por ejemplo, un entregado Jaime Lannister… (perdón, Nikolaj Coster-Waldau), que demuestra algo que pocas veces se ve en pantalla, bien sea grande o pequeña: que el amor paternal XXL existe y que no sólo las madres tienen la exclusiva del “todo por mi hijo”.




Vie sauvage

Un padre y sus dos hijos pequeños rompen con todo y todos y deciden vivir en plena naturaleza, alimentarse de sus esclavos animales (o lo que cacen) y dormir bajo las estrellas. Basada en hechos reales, esta fantasía “hippie” (¡ja!), aunque digna y sólida, nos plantea, una vez más, la disyuntiva entre nuestro “yo animal” y nuestro “yo civilizado” (además de la de “incomoda libertad-cómoda dependencia”). Definido por algún crítico como “cuento moralizante sobre la sociedad capitalista”, esta supuesta vida salvaje, en realidad, ni deja arañazos ni nos obliga a “limpiar telarañas”. Correcta.




Samba (Fuera de concurso)

El tándem Nakache-Toledano ha intentado aprovechar descara y miserablemente el éxito de Intocable y, de la mano de Omar Sy, su carismático protagonista (again), se han sacado de la manga Samba. El desaguisado, tristemente, fracasa lo mires por donde lo mires: no se sostiene ni como fabula social, ni como historia de amistad-solidaridad, ni como love story (ni como película prozac o buenrrollista). El espectador observa, atónito, que su trama resulta tan artificiosa (y poco creíble), tan alargada e insultantemente manipuladora, que su única esperanza es que el suplicio acabe lo antes posible, sin éxito (dura 115 min). Si te gustó Intocable es bastante posible que odies Samba.



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17 February 2015

Especial Zinemaldia 62 (The best of the SO): Une nouvelle amie (Una nueva amiga)




Dirigida por

François Ozon


¿De qué va?

Dos amigas, unidas desde la infancia, se casan y una tiene una niña. Al poco tiempo, la reciente madre enferma gravemente y le hace prometer a su amiga que cuidará del bebé y de su marido. Tras la dramática muerte, la amiga decide ir a visitar al padre y a la pequeña, pero le espera una sorpresa un tanto surrealista.




Crítica

Lo nuevo de Ozon es uno de esos films cómplices y juguetones tan llenos de sorpresas y giros interesantes que “perjudica seriamente el visionado de la película” conocer hasta el más pequeño detalle sobre su argumento. ¿Cómo hablar, entonces, sobre un film en el que cualquier comentario es un spoiler?




Diremos con la boca pequeña, entonces, que aunque se aprecian ecos de directores conocidos en su planteamiento (no se puede decir cuáles), hay un fuerte elemento novedoso y mucha frescura en esta nueva amiga, tanta que atrapa instantáneamente desde su magnífico prologo (sin palabras y a lo Up) haciendo que sus 105 minutos pasen en un suspiro.




El interesante (e irregular) François Ozon sigue siendo fiel a sus temas favoritos. Haciendo gala de su espíritu transgresor, una vez más, explora ciertos fantasmas, prejuicios y contradicciones de la burguesía francesa, además de los límites de algunos prejuicios relativos a la sexualidad humana. Y, en esta ocasión, lo hace de forma aparentemente ligera, mezclando tonos y géneros en lo que resulta una genialidad para unos y una torpeza desquiciante para otros.




Y es que nada en esta Une nouvelle amie es lo que parece. Ozon parece estar pidiendo al espectador batirse con él en un pulso de sinsentidos u oxímoron conceptuales, retándole a un más difícil todavía contínuo. Sin embargo, a pesar de su apariencia folletinesca y desquiciada, el film posee una base mucho más compleja y profunda de lo que parece (l@s que tuvimos la suerte de verla en el Zinemaldi, admitimos que ha ido creciendo en matices y lecturas en el recuerdo).




Pero la responsabilidad de que tan potente material resulte creíble recae en sus protagonistas, una genial y bella Anaïs Demoustier y un Romain Duris tan perfecto en su papel que tras este film es capaz de convencernos de que puede interpretar cualquier cosa. Fresca, barroca, inclasificable, amarga, divertida, Une nouvelle amie tiene, en última instancia, una clara vocación de cruzar fronteras y ya solo por eso resulta difícil resistirse a ella. ¿Drama, comedia o musical? Todo eso… y algo más. Ed Wood la adoraría y hasta ahí podemos leer…





La anécdota festivalera

El propio Ozon confesó, tras la aguda pregunta de un periodista durante la rueda de prensa, que el repulsivo (y muy caracterizado) personaje que aparece en una de las escenas más divertidas del film, era él. Al parecer, rodaron la misma escena con un profesional, pero, por algún motivo, en la “versión ozoniana” Romain Duris actuaba mejor.






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