04 June 2014

La culpa fue de Alan Menken: canciones Disney que me marcaron II



¿Cuál es la fina línea que separa tus canciones Disney favoritas de tus canciones Disney FAVORITAS, o lo que es lo mismo, la actualización anterior de esta que nos ocupa? Para hacer la delicada, dolorosa y a menudo arbitraria decisión, pensé en recurrir a mi memoria. ¿Cuántas era capaz de recordar perfectamente años más tarde? Mi frikismo me demostró que casi todas, así que tuve que echar mano de otra estrategia: mi multilingüismo masoca. ¿Cuántas de esas canciones me había aprendido al dedillo en spanish y en inglés? La respuesta, ladies & gentlemen, es esta lista.




Under the sea/Bajo del mar, La sirenita/The Little mermaid

El entrañable cangrejo Sebastian, en un inspirado intento de convencer a la inquieta y enamoradiza Ariel del incuestionable there’s no place like home, echa mano de lo que mejor se le da: la music, y le suelta a la muchacha un alegato pro-acuático en forma de canción, que resulta tan alegre, contagioso y efectivo que acaba convenciendo a todos, desde el pez más escéptico hasta al terráqueo más acérrimo. La que no parece demasiado seducida, sin embargo, es la pelirroja sirena. Y es que los cachivaches y los príncipes apolíneos tiran bastante hacia la superficie…





Just around the river bend/Río abajo, Pocahontas

La disyuntiva en la que se debate la escultural Pocahontas en esta canción acaba resolviéndose en aquello que, en su verso más famoso,  ya había enunciado Robert Frost  “dos caminos divergían en un bosque, y yo tomé el menos transitado de los dos”. Y es que la muchacha se siente dividida entre sus potenciales obligaciones matrimoniales como hija del jefe o cumplir sus sueños (y/o reciclarse, de por vida, en “abuela sauce”). Sus dudas son comprensibles. Al fin y al cabo, el tal  Kocoum, aunque algo rudo y lacónico, podría ser, perfectamente, un modelo de ropa interior masculina. Entiéndasela.





The circle of life/El ciclo sin fin, The lion King/El rey león

Hace exactamente 20 años las plateas de todos los cines del planeta se estremecían ante uno de los comienzos más emotivos, impactantes y visualmente deslumbrantes que el cine nos había dado en mucho tiempo. Y si imagen y música formaban un tándem insuperable y perfecto, la poderosísima voz de Carmen Twillie elevaba el espectáculo a la máxima potencia. Lástima que ahora, dos décadas más tarde, y bien asentados en el siglo XXI, la idea de toda una selva postrándose sumisamente delante de un rey (depredador), subrayando en trazo grueso las ventajas de encontrarse en el top de la cadena trófica, da un poco de verguencitis, además de resultar de un especista insoportable. La canción sin embargo, sigue siendo igual de poderosa, eso es innegable.





I won’t say I’m in love/No diré que es amor, Hercules

Lo divertido (y universal) de esta canción, es ver a una confundidísima Megara pasando a la velocidad del rayo por los 5 pasos de la aceptación (negación, odio, negociación, depresión y aceptación) hasta acabar asumiendo que, una vez más, su caprichoso corazón ha vuelto a traicionar a su dominante cabeza. Y es que quien no haya pasado alguna vez por un proceso similar, que tire la primera sharon, digo stone…





Kiss the girl/Bésala, The little mermaid/La Sirenita

Ya lo decían en Bus Stop: Cuando besas a alguien que te importa realmente da algo de miedo. O eso es lo que queremos pensar cuando vemos vacilar tanto al príncipe Eric ante la cautivadora Ariel. Ni siquiera el ambiente idílico y romántico creado por el gran Sebastian surge efecto para romper un hechizo (y prender otro), sin embargo, para los fans de La Sirenita, este delicioso y divertido tema forma parte indiscutible de su BSO romántica y su educación sentimental.





Reflection/Mi reflejo, Mulan

A pesar de no haber vivido en la China de la dinastía Han, ni de sufrir la presión creciente de una familia inflexible y el acoso y derribo de una casamentera, resulta difícil encontrar a una adolescente que no se identifique, prácticamente al dedillo, con la amarga decepción que destila este bonito tema. En spanish: “Ahora veo que si fuera yo misma, rompería el corazón de mi familia. ¿Quién es esa chica que me mira fijamente? ¿por qué mi reflejo me devuelve a alguien que no conozco?”. La escena más honesta y dolorosa de Mulan trasciende la propia película. Tal vez sea por eso que casi cada disneyniano que la vivió en su infancia/adolescencia aún la guarda en su corazoncito.





Out there, Fuera/ The hunchback of Notre Dame/El jorobado de Notre Dame

Aunque casi todas las canciones disneynianas han ido variando de posición en mi top particular, Out there se convirtió en una de mis favoritas desde que, al verla en pantalla grande, consiguió erizarme del todo la piel. Hay mucho dolor, rabia y frustración en la vida privada de vida de Quasimodo, sin embargo, esta canción es una expresión de su polaridad más tristemente inexplorada. Sus palabras rebosan tanta esperanza y alegría, tanta luz, que desarman y conmueven profundamente. Pocas veces Alan Menken ha estado más inspirado. Para no empatizar con el maltratadísimo Quiasimodo, habría que ser una gárgola.

“Out there/Where they all live unaware/ What I'd give/ What I'd dare/ Just to live one day out there”.





Colors of the wind/Colores en el viento, Pocahontas 

Diabética para un@s, emotiva para otr@s, pero recordable, en cierta medida, para tod@s. Pertenezcas al grupo al que pertenezcas, no se puede negar que resulta refreshing que la canción principal de una love story con sello Disney no sea un tema de amor, sino un himno ecologista. Estábamos en los 90’s, ladies & gentlemente, y pardiez, ¡ya era hora!
“You think you own whatever land you land on/ The Earth is just a dead thing you can claim/ But I know every rock and tree and creature/ Has a life, has a spirit, has a name”.





Belle (Little town)/Mi pequeña aldea, Beauty and the beast/La bella y la bestia

De todos los temas que componen la premiada banda sonora de esta deliciosa adaptación animada del cuento de (nobody knows for sure), mi favorita, a pesar de no ser la más popular (Tale as old as time y Be our guest  se llevarían “la bestia” al agua), siempre ha sido Little town. Y no solo porque desprenda un contagioso buenrollismo por los cuatro costados, sino porque es un prodigio de concisión narrativa. En menos de 5 musicales minutos nos presentan y describen a su protagonista, su entorno, su relación con este y al malo maloso. ¿Qué más se puede pedir?

Favorite part: “Right from the moment when I met her, saw her/ I said she's gorgeous and I fell/ Here in town there's only she/ Who is beautiful as me/ So I'm making plans to woo and marry Belle”.





Part of your world/Parte de el, The little mermaid/La Sirenita

En la corona musical de Alan Menken, Part of your world brilla como una de sus joyas indiscutibles (tal vez, como la gran joya). Aunque quedase algún espectador que todavía no hubiese empatizado con Ariel y sus circunstancias, tras esta emotiva escena caería rendido a sus pies (o aletas, más bien). Letra y música consiguen transmitir todo el anhelo, ternura, melancolía y dolor, no sólo de un ser extraordinario al que su propio mundo “queda pequeño”, sino de cualquier adolescente inadaptado (oséase, casi tod@s). Sencillamente maravillosa.





He’s a tramp/Él es un vagabundo, Lady and the tramp/La dama y el vagabundo

A pesar de que no aparece en ningún top de canciones Disney y de que resulta desconocida para gran parte del público, He’s a tramp es, posiblemente, mi canción favorita de la factoría del tito Walt. ¿Que por qué? En el ambiente más lúgubre, cruel y deprimente del mundo (una perrera), mientras esperan desesperanzados en el corredor de la muerte, una perrita con el alma de Peggy Lee (que cantaba en los bares perrunos, no lo olvidemos) se marca un sexy tema de jazz sobre un Don Juan canino del que resulta inevitable enamorarse a pesar de que vaya por ahí rompiendo corazones. Corrían los años 50 y desde entonces Disney nunca ha vuelto a ser tan osada. ¿Cómo es posible que las protectoras de animales aún no la haya usado en sus campañas pro-adopción?



Y, colorín, Colorado, esta doble actualización disneyniano-musical se ha acabado. Confieso que me ha dado rabia dejar fuera de la lista temas como The gospel truth (no ne encontrado un video que incluyera los 3 fragmentos) o Be our guest/¡Que festin! ¿Habéis echado en falta alguna canción? ¿Cuál sería vuestra lista plastificada? ;)


 *

20 April 2014

La culpa fue de Alan Menken: canciones Disney que me marcaron I




Mi relación actual con la Disney más clásica se puede describir en una palabra: ambivalencia. Y es que, a estas alturas del “cuento”, no puede ser de otra manera. Aunque Disney tenga mucha responsabilidad en la imperdonable tarea de crear expectativas románticas imposibles en las niñas y adolescentes de todo el planeta, y haya contribuido, además, a alimentar los introyectos sexistas de los que aún nos estamos “sacudiendo”, resultaría injusto negarle una más que deliciosa “spoonful of sugar”: haber musicalizado nuestra infancia.

Tod@ disneynian@ que se precie tiene su lista, más o menos confesa, de the best Disney songs. En mi caso, la selección es tan larga, que para hacerle justicia me he visto obligada a dividirla en dos partes con algún que otro doloroso recorte. Y de esta especie de top 22, os presento su segunda mitad, el que va del 12 al 22, sin órden de preferencia. Espero que disfrutéis del viaje al pasado. Sin embargo, no puedo evitar haceros una pequeña advertencia: en determinadas circunstancias, el ticket de vuelta puede resultar demasiado “caro”.


 

When you wish upon a star, Pinocchio/Pinocho

La esencia Disney contenida en una canción y para muchos, la mejor y más redonda creación musical de la factoría del Tito Walt.  Aunque ha envejecido de forma regular para nuestros oídos del siglo XXI, no se le puede negar una indudable magia y encanto (además, tras cada audición, resulta imposible olvidarse de ella y/o no tararearla). Para mi siempre ha sido la hermana pequeña del aún más mítico Over the rainbow que cantara la pequeña Dorothy. ¿Para cuándo una modernización, Lana del Rey o no mediante? ;)




Friend like me/No hay un genio tan genial, Aladdin

En ese festival del buenrollismo que resultó ser Aladdin, tal vez la canción más pegadiza y prozac de su B.S.O sea este divertido curriculum cantado que, aunque muy bien interpretado en su spanish version, indudablemente, como traducción pierde gran parte de matices y magia. Y eso último, cuando se trata de un genio de la lámpara, no tiene perdón…




The bare necessities/Busca lo más vital, The jungle book/El libro de la selva

Nadie se atreve a decirlo, pero Hakuna Matata es una versión modernizada de esta encantadora lección-canción de El libro de la selva. Y es que las comparaciones son odiosas pero evidentes: tenemos a un individuo de otra especie (Mowgli/Simba) fuera de su entorno natural instruido por alguien de una especie tradicionalmente considerada como hostil o enemiga natural (Baloo/Timon y Pumba) que le enseña a sobrevivir sin, digamos, estresarse demasiado. No sé vosotros, pero en caso de verme obligada a escoger, prefiero, con diferencia, la de los Sherman brothers…




Once upon a dream/Eres tú el príncipe azul, Sleeping beauty/La bella durmiente  

Aunque la confesión me haga perder muchos puntos Disney, admito que descubrí esta canción (y la película de la que forma parte) cuando ya había superado ampliamente mi fase “princesa chicle de fresa”. Además de por su innegable encanto ñoño-naif, su inclusión en este ranking tiene algo que ver con cierta divertida parodia de Martes y 13; sin embargo, su reciente versión para la película Maléfica, nos demuestra que este Once upon a dream tiene muchos más matices y vida de lo que inicialmente imaginábamos.




Scales and Arpeggios/Escalas y arpegios ,The Aristocats/Los Aristogatos

Ningún gatun@ en su sano juicio puede resistirse al encanto hipsteril de Los Aristogatos. Y es que viendo a estos talentosos, precoces y artísticos trillizos (con padre oportunamente ausente), es casi imposible no preguntarse si Wes Anderson los tomó como inspiración para sus muy disfuncionales hermanos de Los Tenembaums




Zero to hero/De cero a héroe, Hercules

En el infravalorado viaje de don nadie a héroe del hijo de Zeus, destaca un agradecido cambio de rumbo musical y vocal en su banda sonora que, desgraciadamente, no fue demasiado bien recibido por el público. Y es que por primera vez, en lugar de las dulces, limpias y pulidas voces, tan marca de la casa, Disney se atrevió a explorar el góspel y la deslumbrante potencia de las voces negras. Zero to hero, situada dentro de la película, además de un enérgico ejercicio de síntesis narrativa, tiene un punto crítico anti-consumista de lo más interesante (¡y, pardiez, como me gusta ese “yes, indeed!” final!).  




Mine, mine, mine/Más, más, más, Pocahontas

Su desafortunada cursilería e inadecuación histórica, han ensombrecido o directamente ninguneado las virtudes de esta love story interracial con inspiración shakesperiana. Por desgracia, su menkeliana (of course) banda sonora es una de ellas. Tristemente más actual que nunca, la expresión de la codicia, el egoísmo y la falta de conciencia medioambiental son perfectamente retratados en este cuento de la lechera de un petulante y altanero buscador de oro. Y es que la melodía es tan pegadiza y deliciosa, que incluso perdonamos el hecho de que quien pone la voz al rubérrimo John Smith sea, nada más y nada menos, que el repelente Mel Gibson, que, para colmo, ¡ni siquiera desafina!


 


Bibbidi Bobbidi Boo/Bibidi Babidi Bu, Cinderella/Cenicienta

El cuento preferido de las niñas del mundo entero llegó demasiado pronto a las manos de Walt Disney (en 1950, para ser exactos) y como resultado tenemos una heroína tan, tan, taaan dulcificada, que incluso es vestida cada mañana por tiernos y solícitos pajarillos. Con la frustración lógica de quien esperase una Cenicienta “humana” (traducción: con mucha más personalidad y unas lógicas y sanas dosis de mala leche), al menos, nos queda el consuelo de una canción-mantra-encantamiento simpática y pegadiza que, posiblemente, todo el mundo ha cantado en algún momento de su vida.




Just can’t wait to be king/Yo voy a ser el rey león, The Lion king/El rey león

La colaboración musical del trio Elton John, Hans Zimmer y Tim Rice fructificó en la banda sonora disneyniana más vendida de todos los tiempos. Y de todas las joyitas musicales que la engarzan, la más alegre y tarareable, la que más nos reconecta con el niño rebelde con ínfulas de grandeza y que se muere por crecer (o séase, casi tod@s), es esta.   




A whole new world/Un mundo ideal, Aladdin

Imitada, parodiada y versionada hasta la saciedad, la canción más romántica de Aladdin (al cine le gustan mucho los vuelos mágicos parejiles) permanece con cariño en el recuerdo (o incluso, en la educación sentimental de más de un@), aunque admitamos que a sus creadores se les fue un poco la mano con el azúcar. Lo mejor, en mi opinión, llega un poco antes. ¿Nunca habéis querido decirle a un/ perfect@ desconocid@ eso de “Can you trust me?”, picaruel@s?




Everybody wants to be a cat/Todos quieren ya ser gatos jazz, The Aristocats/Los Aristogatos

Ser un gato era tan cool en la América de principios del siglo XX, que a los músicos de jazz se les llamaba “cats” y surgieron expresiones como “cat’s meow”, “cat’s pajamas” o “cat’s whiskers” (todas significan que algo resulta sobresaliente o extraordinario). Jugando con el slang, una de las canciones Disney más originales, buenrollistas y divertidas (y, desde luego, la que tiene mi estribillo favorito), es esta.



¡Nos vemos en la segunda parte… I hope!

*

02 March 2014

Especial oscaril 2014: Her o (Re)aprender a conectar



5 nominaciones:

Mejor película, mejor guión original, mejor dirección artística, mejor banda sonora y mejor canción

Hace unas semanas, en un autobús camino a casa, coincidí con un guapo adolescente que parecía unido de forma magnética a la pantalla de su móvil. Estaba tan cerca de mí, que pude comprobar que miraba, sin pestañear, fotos de mujeres en diferentes y sugerentes grados de desnudez. Al llegar a su parada, se levantó de su asiento como movido por una fuerza misteriosa y siempre sin despegar la mirada del móvil, descendió del autobús y se marchó. Probablemente fue el único que no se dio cuenta de que, en esa misma parada, a pocos centímetros de él, se encontraba una adolescente guapísima que se le quedó mirando, con muy buenos ojos, aunque visiblemente decepcionada.

Aquel fue sólo un potencial momento eléctrico perdido entre ambos, uno de esos flechazos fugaces cotidianos o pequeña inyección endorfínica desperdiciada, pero me hizo recordar, con un escalofrío, la inmensa y lucida frase de Medianeras “internet me acercó al mundo, pero me alejó de la vida”. ¿Cuántas vivencias y aprendizajes estamos evitando a causa de escudar nuestras neurosis tras las nuevas tecnologías? ¿hasta qué punto nos estamos alejando de la vida? ¿hasta qué punto nos estamos alejando del amor?

Poco después llegaría Her y, con ella, parte de la posible respuesta.




Puntos a favor

*Spike Jonze demuestra con su último trabajo una lucidez e inteligencia desarmantes. No sería descabellado calificarlo como visionario por ser el primero en mostrarnos tan claramente un (escalofriante) futuro que ya no es tal. Más que una película, Her es una advertencia, una llamada a la acción.

*A pesar de tocar muchos y variados temas, como nuestra creciente dependencia hacia las nuevas tecnologías, la paradoja de la incomunicación en tiempos de hipercomunicación, nuestra preocupante filofobia (o miedo al verdadero contacto y el amor) y los terribles efectos de la soledad autoimpuesta, entre otros, hay algo inaprensible y noqueante en Her, como si alguna escurridiza verdad sobre uno mismo y el mundo que nos rodea, fuera dolorosamente rebelada por primera vez en nuestro inconsciente. (Por mucho que se hable y escriba sobre ella, da la impresión de que aún somos incapaces de comprenderla o hacerle justicia).

*Her  es, ante todo, una hiriente radiografía de la capacidad de proyección humana. Theodore proyecta en la incorpórea Samantha todas aquellas necesidades, incapacidades y carencias que necesita rellenar y satisfacer. Que tire la primera piedra aquel que alguna vez no haya proyectado, no sólo una serie de cualidades, sino todo un futuro en la persona amada. La generación internet ha ido un paso más allá, sin embargo: ha aprendido a relacionarse en un nuevo formato y ha sido la primera en crear vínculos afectivos con otros seres humanos a los que ni siquiera podía ver o tocar. Tal vez por eso Her nos resulta tan cercana y poderosa.




*Su magnífico guión. No sólo sabe retratar brillantemente la evolución de la pareja y la psicología de sus personajes, sino que nos regala un final insuperable.

*Joaquin Phoenix en una de sus mejores interpretaciones, dotando a Theodore de una vulnerabilidad, ternura y honestidad que no le habíamos visto hasta la fecha.

*Scarlett Johansson demostrando (por si alguien lo dudada), que es capaz de seducir a cualquiera utilizando únicamente su voz.

*Su cuidada ambientación retrofuturista.

*Her ha sido acusada de machista por considerar a Samantha el reflejo de la fantasía ideal de un hombre: una mujer complaciente y solicita, siempre disponible y cuyas necesidades y sentimientos parecen ocupar un segundo plano, entre otras cosas. En mi opinión, es un error demasiado humano dotar de un sexo (y todas sus tradicionales y limitantes características) a algo/alguien que no lo es. Su condición femenina sólo se expresa en términos de interacción humana, a través de un nombre y una voz de mujer elegidos de forma aleatoria. En caso de que cambiásemos el sexo y/o la orientación sexual del protagonista, la evolución y personalidad de Samantha, probablemente, habría sido la misma. Además, el título y el cartel de Her sumadas a algunas cuantas pinceladas a lo largo del film (el machista videojuego de la perfecta ama de casa, la actitud sexista del muñeco interactivo cabezón, calificar Theodore como “un hombre con una mujer en su interior”) apuntan e ironizan sobre los roles de género y nuestra monolítica percepción de lo que consideramos femenino y masculino.




Contras

*Probablemente falta esa gran escena entre Theodore y Samantha que nos sacuda, nos subyugue y nos conmueva hasta el llanto.

*Por momentos puede producir autentico terror y/o resultar demasiado hiriente. Los románticos proyectores y/o filofobicos del mundo encontrarán un doloroso y fiel espejo de sí mismos y del mundo que les espera. Y es que, como no espabilemos, acabaremos todos enamorados de nuestro sistema operativo.

*El hecho de que ser calificada como love story espante a muchos espectadores con prejuicios.

*El futuro que nos muestra da miedo por muchos motivos y uno de ellos es su más que cuestionable estilismo. No hay que ser un fashionista para verlo: los pantalones de cintura alta abuelil que lucen sus protas son el colmo del antierotismo.

*En mi caso, el hecho de que se le haya ocurrido a Jonze antes que a mi.





¿Que aportará?

Es aún muy precipitado calificarla como obra maestra, pero resulta incuestionable que Jonze nos ha regalado, además de una sutil, conmovedora y tierna historia de amor insólita hasta la fecha, un no-tan-futurista retrato-zarpazo social  capaz de sacudir todo tipo de corazones y conciencias. Quien redacta estas líneas, no solo salió del cine conmovida y en estado de shock, sino que ha necesitado toda una semana para escribir torpemente sobre ella con un mínimo de coherencia (¿Será demasiado pronto para afirmar que me ha cambiado la vida?)




¿Opciones oscariles?

Su multipremiado guión es su mejor baza, pero conviene no descartar que American Hustle y Nebraska son vistas con demasiados buenos ojos por los académicos.

Gravity es la favorita como mejor banda sonora y todo apunta a que la estuilla a la mejor canción se la llevará Disney a su reino congelado, sin embargo, si hubiera justicia en el mundo, Her ganaría la madrugada del día 3, como mínimo, el oscar a mejor película, mejor guión y mejor canción.


Sountrack completa



Las frases (¡Atención spoilers!)

“Sometimes I think I have felt everything I'm ever gonna feel. And from here on out, I'm not gonna feel anything new. Just lesser versions of what I've already felt”.

“The past is just a story we tell ourselves”

“I think anybody who falls in love is a freak. It's a crazy thing to do. It's kind of like a form of socially acceptable insanity”.





“It's like I'm reading a book... and it's a book I deeply love. But I'm reading it slowly now. So the words are really far apart and the spaces between the words are almost infinite. I can still feel you... and the words of our story... but it's in this endless space between the words that I'm finding myself now. It's a place that's not of the physical world. It's where everything else is that I didn't even know existed. I love you so much. But this is where I am now. And this who I am now. And I need you to let me go. As much as I want to, I can't live your book any more”.


La canción



El resto del especial oscaril continua en…



Crítica de American Hustle

Crítica de Alabama Monroe

Crítica de Capitán Phillips

Critica de Philomena

Crítica de Nebraska


Crítica de Frozen

Minicríticas de Gravity, 12 años de esclavitud, Dallas Buyers Club y The wind rises aquí y aquí



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Especial oscaril 2014: Ernest et Célestine o Libertad, igualdad y fraternidad interespecies



1 nominación:

Mejor película de animación

Entre malotes carismáticos (Gru 2. Mi villano favorito), osdas familias cavernícolas (Los Croods), fraternidades disfuncionales (Frozen), y cartas de despedida animadas (The Wind rises), prácticamente pasa desapercibida una humilde película francesa que narra la insólita amistad entre dos seres que estaban destinados a ser enemigos de por vida: el oso Ernest, un habitante del “mundo de arriba” y Célestine, una ratoncita que vive en “el mundo de abajo”.

Basada en los cuentos de Gabrielle Vincent y adaptada a la pantalla por el reconocido escritor Daniel Pennac, sería una lástima y una injusticia imperdonable que su menor comercialidad, su espíritu de cuento ilustrado y su animación clásica alejaran a niños y adultos de la que va camino de convertirse en una de las mejores películas animadas de la década.  





Puntos a favor

*Su exquisita animación que rebosa mimo y cuidado. En una época dominada por el CGI (Computer-generated imagery), sorprende y agrada su cuidada y deliciosa animación. Ernest et Célestine es un canto de amor al medio, una acuarela en movimiento llena de ternura, imaginación y un (chapliniano) encanto naif.

*Sus protagonistas, especialmente el bohemio y torpón oso Ernest, un curioso  híbrido entre Charlot, el abuelo de Heidi y Homer Simpson.

*Posee muchas y deliciosas imágenes para el recuerdo, pero, tal vez, destaquen por encima de todas, las imaginativas escenas oníricas y la genial oda visual al invierno, en la que formas y figuras y bailan al ritmo de la música hasta estallar en primavera.  




*El lúcido guión está lleno de metáforas que abordan temas tan variados como las diferencias sociales a todos los niveles, el especismo, los prejuicios y la toxicidad de los introyectos culturales, la tiranía del sistema capitalista, la lucha entre ser uno mismo y desarrollar tu esencia o esclavizarte al limitante (y castrante) rol impuesto, etc.

*El emotivo discurso del juicio y su montaje en paralelo.

*La brillante versión alternativa de lo que los humanos patrios conocemos como El ratoncito Pérez.

* Con una facilidad pasmosa, nos atrapa desde el comienzo y nos mantiene con una sonrisa pegada en el rostro durante todo su (escaso) metraje. A diferencia de la, en mi opinión, sobrevalorada Frozen, Ernest et Célestine si consigue emocionarnos hasta las lágrimas y conseguir que volvamos a sentirnos niños.




Contras

*La historia que aborda no es tan profunda, original, redonda o “adulta” como la de sus hermanas mayores.

*Los espectadores que hayan olvidado a su niño interior la considerarán demasiado infantil, dulce y “blandita” y se impacientarán ante el recurrente uso del slapstick.

* El hecho de que no aún no existiera en los 80’s.




¿Qué aportará?

Un emotivo, sutil y siempre necesario) canto a la amistad y la tolerancia y una de las mejores y más entrañables fabulas animadas de los últimos años.




¿Opciones oscariles?

Desgraciadamente, será poco probable que la sensible y nostálgica The Wind rises de Miyazaki y esta delicia osuno-ratonil (ambas muy superiores y mis favoritas en la categoría) desbanquen a la muy taquillera e imparable Frozen. La nominación de la primera, a ojos de los académicos, supone ya en sí misma un reconocimiento para el maestro japonés y sería un triunfo al estilo David contra Goliat que una pequeña película francesa se llevará el tito Oscar a casa. Una pena.





El especial oscaril sigue en…


Crítica de American Hustle

Crítica de Alabama Monroe

Crítica de Capitán Phillips

Critica de Philomena

Crítica de Nebraska


Crítica de Frozen

Minicríticas de Gravity, 12 años de esclavitud, Dallas Buyers Club y The wind rises aquí y aquí



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