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05 March 2017

Piloto de Legion: A “beautiful mind”




Aunque descubrí la nueva serie de Noah Hawley (Fargo) hace poco más de una semana, el hype sobre Legion comenzó en la última Comic Con. “Tiene demasiada buena pinta para ser verdad” pensé en aquel momento, pero con el piloto visto y (casi) digerido, puedo afirmar que no sólo está a la altura de las expectativas, sino que, probablemente, incluso, las supera.




Todo gira en torno a David Haller, nada más y nada menos que el hijo de Charles Xavier y, probablemente, uno de los mutantes más poderosos que ha existido jamás. Y ese punto de partida tan estimulante y desconocido para l@s no lectores de los comics X-Meniles, por ahora, parece ser el único vínculo en común con la saga cinematográfica de los famosos mutantes. Legion tampoco tiene nada que ver, ni en el tratamiento ni en el tono, con las series de superhéroes que conocemos (No hay nada de heroico en un mutante esquizofrénico paranoide y algo infantilizado que, psicopatologías a un lado, aún no sabe conscientemente que sus poderes son reales, y cuesta creer que en algún momento se le plantee el marronazo de salvar el mundo).




Legion se aleja de los cómics de Chris Claremont y Bill Sienkiewiczse para centrarse en la compleja y desquiciada psicología de David. Todo lo que vemos ocurre dentro su cabeza y mientras él no sepa qué es realidad y qué producto de alguna de sus, aparentes, muchas patologías, probablemente, el espectador tampoco. Por eso es una serie narrativamente confusa y exigente, que desafía (y desquicia) constantemente al espectador, por lo tanto, no es ni será para todos los paladares. Durante sus primeros minutos, mientras descubrimos a un muy confundido y alucinado David en su entorno habitual (un psiquiátrico en el que l@s enferm@s llevan chandals naranjas chic retro futurista a juego), un@ tiene la sensación de estar viendo un guión de Nolan, filmado por David Lynch, con estética de Wes Anderson e influencias kubrickianas (el hospital se llama Clockworks, guiño descarado al título original de La naranja Mecánica) y Gondryanas  de Eternal Sunshine of the Spotless  mind y un toque de 12 monos. Muy loco, muy surrealista y muy marciano todo.




Cada aspecto de este piloto resulta tan prometedor que abruma. Técnicamente es deslumbrante y todo parece cuidado y mimado al detalle, desde la fotografía, pasando por la banda sonora y acabando en el apartado interpretativo, con un genial Dan Stevens a la cabeza (nunca mejor dicho), poseedor de una penetrante mirada “acero azul” que ya quisiera para si el protagonista de Zoolander (tenía que decirlo); aunque también destaca una desquiciada y eléctrica Aubrey Plaza pulling a Brad Pitt en la mencionada 12 monos.




Aún es demasiado pronto para catalogarla como “seriaza”, pero confieso que no me sentía tan intrigada y enganchada tras un piloto desde cierta mítica serie creada por J.J.Abrams y Damon Lindelof. Si tan jugoso, innovador y fresco arranque se acaba convirtiendo en un “Lost interruptus”, la decepción puede ser sideral. In Noah Hawley we trust.




Os dejo con el tráiler subtitulado, aunque mi recomendación es que os asoméis a ella con la mirada menos spoileada posible ;)



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07 July 2016

Momentazos de la sexta temporada de Juego de tronos (part 2)




La decepción se había apoderado de hasta el fan más acérrim@ de Juego de tronos. Tras los 5 notables primeros capítulos, el sexto, séptimo y octavo, a pesar de brillantes pinceladas puntuales, resultaron preocupantemente sosos, descafeinados y narrativamente insustanciales, concentrándose en tramas secundarias o menos interesantes, incluyendo/alargando escenas prescindibles o abusando de anticlimáticas elipsis. Sin embargo, y para alegría de tod@s, los capítulos que han cerrado la irregular temporada, no sólo nos han hecho olvidar, de un plumazo, el mal sabor de boca, sino que han superado, en todos los niveles, tanto desde el punto de vista artístico como narrativo y argumental, los mejores episodios de la serie. Si quedaba alguna duda de que GoT acusaba signos de desgaste y no podía sorprender o reinventarse, se han disuelto por completo. Ya solo nos queda soñar a lo Bran con visiones futuras. ¿Lo mejor está por llegar? Repasemos, spoiler alert mediante, los motivos que nos invitan a ilusionarnos:




Lyanna “Badass” Mormont

En una temporada agradecidamente feminista, la guinda del pastel la ha puesto la robaescenas instantánea (y prima de Jorah) Lyanna Mormont, esa niña insultantemente autoritaria y precoz, capaz de infundir tanto respeto que, de haber entrado en Hogwarts, ni el propio sombrero seleccionador se habría atrevido a asignarle casa. Tras acceder casi a regañadientes (y Davos mediante), a prestarles “4 soldaditos2 para la batalla bastardil, acaba por deshacerse de sus recelos tras el resultado de la batalla, convirtiéndose en pieza clave para el nombramiento de Snow como King in the north (y tan convincente resulta la heredera de la isla del oso, que hay quien asegura que habría votado por ella en las últimas elecciones). ¿Pura generosidad o será que, además de todas las cualidades anteriores, la nena tiene buen gusto y sabe distinguir un “husband material” en cuanto lo ve? Cuidadín, Jon, que la chica comparte nombre con tu madre y puede no ser casualidad…





Volvieron de entre los muertos

Aunque sepamos que en Juego de tronos ninguna muerte está confirmada hasta que veamos al personaje en cuestión exhalar el último suspiro (y a veces ni eso), la sorpresa fue mayúscula al descubrir al muy desaparecido tito Benjen, rebautizado “Coldhands”, como rescatador de Bran y Meera. Ni vivo ni completamente muerto y con una frialdad más propia de ultratumbra, Benjen vuelve a desaparecer de nuestros ojos con la  misma rapidez y misterio con la que llegó. So soon? ¿Qué verso más tendrá que aportar su condición híbrida al final de esta canción de hielo y fuego?

Una pequeña comunidad rural amish en plena naturaleza construyendo con sus propias manos una iglesia de madera. ¿Único testigo? No, el retorno del perro. Más manso por fuera, pero igual de rabioso por dentro (al odio pone por testigo, a lo Scarlett O’Hara), encuentra finalmente su venganza/catarsis masacrando a los malnacidos que asesinaron a los miembros de su pacifica comunidad hippie. Pero el mocetón aún no ha descubierto su vocación/razón de existir, así que aunque temporalmente camine al lado de otros, quién sabe adónde le acabará llevando su olfato.

Edmure Tully, por su parte, ha resucitado brevemente al mundo de la palabra (¿había pronunciado alguna hasta la fecha?  Debe ser que su doble personaje en Outlander no le deja con energía para mucho más), en un espinoso y muy tenso dialogo en el que, básicamente, le recriminaba a Jamie Lanister su aparente mejor (y más identificativo) rasgo: “me duele la cara de ser tan guapo”.





Los genes lobunos de Sansa

El arco dramático de Sansa no tiene parangón en la saga de George R.R. Martin. De uno de los personajes menos interesantes e insulsos, ha pasado a convertirse, con permiso de Lyanna Mormont, en el mejor personaje femenino de la última temporada. La mayor de las hijas Stark encarna a la perfección el arquetipo de doncella inocente o Perséfone que es secuestrada de su mundo para ser sometida al muy cruel Hades/Barbazul de turno, hasta que consigue escapar, pero que en lugar de salir mortalmente herida/traumatizada de la durísima experiencia, emerge como la mejor versión de sí misma (al fin y al cabo, los genes lobunos Stark tarde o temprano tenían que expresarse). Sansa se ha convertido en toda una lady in the north, fuerte y decidida, fiera e incluso vengativa cuando la situación lo requiere, pero nunca cruel (o eso esperamos). Más astuta y mucho mejor estratega (y psicóloga) que Jon, es la máxima responsable de la victoria en la batalla de los bastardos y de que en Winterfell vuelva a ondear la flamante bandera Stark (snif!). No está nada mal para la chica que comenzara pintando corazones sobre los puntos de las íes y escribiendo Mrs Joffrey Baratheon compulsivamente en todos sus cuadernos.





La sutil declaración de amor de Jaime a Brienne

El amor imposible o directamente no correspondido sigue estando muy in en los 7 reinos. Brienne, con su sentido del honor y del deber y su eterna cruzada quijotesca, representa para Jaime lo más valioso y puro que ha encontrado en su despiadado y amoral mundo. La ama pero “no la merece”, es demasiado bad guy para ello (además, estar con otra persona que no sea Cersei supera los límites de su imaginación), y ella, por su parte, tiene muchos motivos de peso para escudarse en su armadura. Por eso resulta tan emocionante reecontrarnos con su eterna tensión sexual no resuelta en Riverlands. Cuando ella aprovecha para devolverle su espada, él contesta: “Keep it. It’s yours. It’s always been yours”. Lo que viene a decir “Quédate mi corazón, es tuyo”. Ains…





Arya Terminator            

La sosa, irregular y aburrida (para qué negarlo) subtrama de Arya de la secta cambia-rostros dio un interesante giro que provocó que tod@s l@s fans contuviesen el aliento: Arya había sido apuñalada por la puñetera chica Terminator. La sangré llegó al rio, pero la pequeña y luchadora Stark, demostrando una fortaleza y capacidad de recuperación wolverinesca, consiguió sanar sus heridas antes de que la cyborg contraatacara (¿un día después?). Y en una carrera-persecución digna de la saga de James Cameron, con miradas de acero, movimientos de cuello robotiles y salpicada, incluso, de un homenaje a El padrino (esas naranjas tiradas accidentalmente por el suelo NO pueden ser casualidad), culmina con una de las muertes-elipsis más insatisfactorias de la serie. Y cuando Arya se rebautiza de nuevo y abandona a los hombres sin rostro, vemos una sonrisa a lo “misión cumplida” en Jaqen H'ghar. Con los deberes hechos y sin ninguna de sus responsabilidades, Arya está lista para convertirse en la Terminator de su propia lista, pero lo escalofriante y preocupante de su misión es que todo apunta a que va a disfrutar de ello con una fiereza caníbal. Miedor.





Dragon Drogon Dragon

Los hijos pródigos de la Khaleesi han vuelto y son más grandes, más espectaculares y más fieros que nunca. Tras hacer las paces con su mamma humana (tal vez, simplemente, la echaban de menos), han decidido volver a casita para ayudarla en su misión de conquistar del trono de hierro. Y, como se puede comprobar, no le ponen pegas a nada. Si hay que hacer ejércitos o flotas humanas a la barbacoa, se hacen (sin degustarlas después, eso sí). Pero el plano estrella que nos han regalado está temporada no pertenece a ningún reencuentro ni a ningún ataque mortal. Ver volar a los 3 dragones sobre la muy generosa flota de Daenerys (con la presencia de barcos con las banderas de las casas Martell y Tyrell, lo cual explicaría la “ubicuidad” de Varys), en el genial plano final que cierra la sexta temporada pone los hairs like escarpias al/a más dragofobic@ (¡y esa B.S.O!).





La batalla bastardil

Aunque narrativa y argumentalmente el capítulo 10, Winds of winter, sea irreprochable y absolutamente redondo, la batalla de los bastardos es puro Eau de trônes. Una épica batalla de una calidad técnica y artística sin precedentes en televisión, rodada con tanto esmero y adrenalínica inmersión, que la única pega/frustración del/a espectador/a es no haberla podido disfrutar en pantalla grande. Resulta imposible que sus momentazos no formen ya parte de la memoria colectiva del fan. Aunque su guión resultaba completamente predecible (sabíamos que Jon no moriría, que Rickon no tenía ninguna posibilidad y que Sansa tenía un as en la manga), el potente cómo logró agarrarnos por el cuello e impedirnos respirar durante una hora. ¿Qué escena escoger? ¿El sádico asesinato a traición del incauto Rickon? ¿el feeling estrangulador de derrota inminente? ¿la casi muerte por asfixia del admirable Jon Snow? ¿el brillante rescate in the last minute de la gran estratega Sansa? ¿o la emotiva muerte del Wun Wun, el último gigante? Yo, particularmente, me quedo con el espectacular plano de espaldas de Jon frente a un implacable ejército en marcha y la bandera Stark reconquistando Winterfell. Wow!





La redonda muerte de Ramsay

Todos deseábamos asesinar con nuestras propias manos al psicópata de Ramsay Bolton (incluso el propio actor admitió que su personaje debía morir de una forma lenta y dolorosa) y Snow estuvo a punto de saborear ese vengativo placer, a base de catárticos mamporros, pero sabía que había otra persona en los 7 reinos que merecía y a la que le correspondía mucho más ejercer de verdugo: su prima-hermana Sansa (inspirado discurso included). Y es que su escalofriante muerte sólo podría haber sido más poéticamente justa si además de Sansa, Theon hubiera azuzado a esos maleducados (por él) canes hambrientos. Sin embargo, con su partida perdemos a un actorazo y uno de los mejores y más despreciables villanos que nos ha dado la serie. It’s a god-eat-dog world.





La venganza valiria de Cersei

Que sí, que la trama de la rubísima Lannister parecía a punto de expirar. Con todo en su contra, un juicio pendiente y cada vez más sola y vulnerable, ¿qué más podía aportar a la saga? Sin embargo, una vez más, la ficción de Martin nos noquea recordándonos que en Westeros las cosas nunca son lo que parecen. Aunque su padre Tywin le dijo en alguna ocasión que no era tan inteligente como ella pensaba, en una jugada maestra, Cersei ha planeado y ejecutado un brutal jaque mate, mientras sus enemig@s la habían relegado al margen del tablero. Es muy Lannister recurrir al fuego valirio y con este ha quemado, de un plumazo, todos los obstáculos  que le impedían ser libre para ejercer el poder. No obstante, hay una variable que se le escapó en su experimento: el suicidio de su hijo Tommen. Y sentada en el trono de hierro, sin nada que la modere e humanice, puede convertirse en la más peligrosa, inestable e impredecible de las villanas. Su hermano lo sabe. ¿Se cumplirá la profecía de la infancia de Cersei? ¿Tendrá que recurrir Jaime, por el bien de tod@s, a su desafortunado apodo de nuevo?



    

 Nombramientos reales (the King in the north and the hand of the queen)

Aunque habíamos escuchado corear eso de “the king in the north!” antes, nunca hasta ahora había sonado tan sincero, emocionante y unánime (y resulta aún más rotundo cuando la idea proviene de una niña de 10 años). Marginado y ninguneado durante toda su vida por su condición de bastardo y con tantas buenas aptitudes, ¿existe alguien que se lo merezca más? Jon es el Aragorn de la canción de hielo y fuego, el héroe íntegro, valiente y humilde que no busca la gloria, pero que, por cualidades y herencia, se ve irremediablemente empujado a la grandeza, incluso a su pesar. Ante la inquietante y desaprobadora mirada de Little Finger/Meñique, Sansa teme por el futuro de su hermano, cuyo nombramiento aprueba y aplaude, pero quién sabe si en el futuro, celosa del nuevo cargo de este (una posición que le correspondería a ella por su condición de hija legítima de los Stark), no acabe traicionándolo (in)conscientemente. Crucemos los otros fingers para que no sea así…

Quién ha visto a Tyrion y quién lo ve. No sólo asegura que se ha deshecho de su cinismo para creer en algo/alguien o una causa mayor que el mismo (y su plan de negocios viniles), sino que no le cabe la emoción y el orgullo en el pecho cuando la Khaleesi le coloca “el pin” de mano de la reina. Obviamente, ambos confían y se apoyan el uno en el otro, y también, y aún más obviamente, el pequeño de los Lannister ha ingresado en el puesto que dejó vacante Jorah a todos los niveles: la friend zone. “Muchos te han amado y te amarán” asegura cuando Dany abandona a Daario Naharis, pero en realidad, le está diciendo “yo soy uno de ellos”. Poor Tyrion L





Introducing Jon (Stark) Targaryen

¡Por fin se ha confirmado la famosérrima teoría fan R+L=J! No veíamos la hora de que Bran subiera a la dichosa torre de la alegría y nos diera la ídem con este esperadísimo e interesante giro (y secreto mejor guardado de la serie). Aunque se omite intencionadamente el nombre del padre, la HBO lo ha confirmado con esta infografía: Jon Snow es hijo de Lyanna Stark y Rhaegar Targaryen, lo que significa que no solo no es un bastardo, sino que ser el hijo del antiguo rey el convertiría, con permiso de su tía Daenerys, en el heredero más directo del trono de hierro y potencial Azor Ahai.

Y es que de acuerdo a la mitología de GoT, Azor Ahai fue un héroe que detuvo hace más de 5.000 años la previa invasión de los white walkers, haciendo uso de una espada de fuego llamada Dueña de Luz (Lightbringer), que forjó atravesando el corazón de su verdadero amor, una mujer llamada Nissa Nissa. Los seguidores del Señor de la Luz creen que este mítico personaje volverá a la vida tras un largo verano, cuando la oscuridad se extienda nuevamente sobre el mundo (es decir, cuando los white walkers ataquen los Seven Kingdoms). En palabras de Rhaegar Targaryen “la suya es la canción de hielo y fuego”.

¿Qué condiciones tiene que cumplir la reencarnación de Azor Ahai? Veamos: Tener sangre de dragón, Haber nacido entre el humo y la sal, Haber nacido bajo una estrella que sangre, Haber despertado dragones de la piedra, Levantar Dueña de la Luz de las llamas y realizar un sacrificio. Aunque nos falte algún punto de la lista, ante tanta evidencia, ¿existe alguien que aún crea que Jon no es el elegido?





Juego de tronos nunca nos había regalado un final de temporada semejante. No sólo por su calidad y por el hecho de haber dejado todas las plot lines atadas, sino porque, por primera vez, todos nuestros personajes favoritos están sanos y salvos y su futuro se presenta emocionante y esperanzador. ¿Confirmarán los 13 capítulos restantes que nos encontramos ante la serie más feminista de la historia? ¿podrá nuestro fan side soportarlo sin morir en el intento? Para ir haciendo boca, marchando una de teorías frikiles para l@s más impacientes:


Y ya, sin más dilación, toca, con mucha tristeza, abandonar Westeros. Que los dioses antiguos y los nuevos os protejan hasta la séptima temporada ;)


Esta entrada mejorada, como desde hace un año, también la puedes encontrar en wordpress


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01 June 2016

Momentazos de la sexta temporada de Juego de tronos (Part 1)



Las expectativas ante la sexta temporada de la serie más seguida del mundo llevaban meses cociéndose a fuego a causa de dos hechos insólitos hasta la fecha: estaría basada en material no publicado con anterioridad, adelantándose a Vientos de invierno, el sexto y antepenúltimo volumen de la saga (poniendo al mismo nivel de “no-tengo-ni-ideismo” al fan de la serie y al ávido lector de las novelas);  y resolvería el misterio de la dolorosa desaparición de Jon Snow, uno de los personajes más queridos (¿e imprescindibles?) de esta canción de hielo y fuego.

Aunque nos encontramos en el ecuador de la sexta temporada y carecemos aún de perspectiva para determinar si acabará siendo una de las más potentes de toda la saga, lo que resulta innegable es que poseemos suficientes momentazos como para contentar e ilusionar a todo tipo de fans. Y es que, si algo tiene Juego de tronos (tal vez su mejor baza) es su capacidad para sorprender y suscitar un amplio registro emocional en el espectador (lo que, en términos vocales, la convertiría en la Maria Callas de las series). En un mismo episodio, podemos pasar de la intriga a las lágrimas, haciendo un tour por el horror y la alegría más genuinas. ¿Quién puede resistirse ante semejante chute de emociones?  

A partir de aquí, y en orden de visionado, “Con spoilers y a lo loco”.




* Rescate femenino (y feminista)

Tras un breve y reconfortante abrazo, cuando parecía que todo se ponía más negro que la boca de lobo huargo para Sansa y Theon (los dos personajes que, sin ningún género de dudas, más han sufrido física y emocionalmente de los siete reinos), una mujer, una maldita/puta mujer (dependiendo de la traducción), los rescata de la ira y venganza de Ramsay Bolton, el mayor y más peligroso psicópata que camina por Westeros. Después llegaría el emocionante juramento de lealtad de Brienne “Badass” of Tarth y la promesa de que la suerte comenzaría, por fin, a cambiar para la mayor de las hijas Stark.  




*La sexy bruja de 400 años

Desconocemos si será el misterioso collar o los efectos distractores de la magia negra, pero la otrora segura y perversa (y exhibicionista) Melisandre, se ha despojado real y metafóricamente de todas sus capas en una inolvidable y repelente escena, para reducirse a una frágil, consumida y muy envejecida anciana de la friolera de 400 años (no llega a los 969 de Matusalén, pero todo se andará). Además de su muy escondida verdadera edad, hemos descubierto que la muy incauta duerme desnuda ¡en el muro! (Death wish?). Si eso no es un síntoma de depresión profunda, que vengan los dioses antiguos y los nuevos y lo vean.




*Tyrion: Father of dragons?

Los animalistas del mundo aún no le habíamos perdonado a la Khaleesi que tuviera un estilo educativo punitivo y mantuviera a sus criaturas encadenadas y en la oscuridad más absoluta (si eso es amor, ¿qué haría si le cayeran mal?).  Así que, una vez más, es Tyrion el que coge el rábano por las hojas e, imitando al actor que le da vida en sus campañas para PETA, decide acabar con la muy evitable crueldad animal. Aterrorizado y vulnerable, pero hablándoles de igual a igual, consigue, no sólo conectar emocionalmente con las feroces criaturas, sino ganarse parcialmente su confianza, y liberarlos. Esta escena contiene, además, un plus de emoción, ya que podría ser una pista de los guionistas sobre una de las teorías más famosas de la saga (aquella que asegura que Tyrion es, en realidad, un Targaryen y que hay por ahí tres jinetes un “dragón con tres cabezas”). We’ll see…





*El edípico y carnívoro nuevo Lord Bolton

Ya es oficial: Ramsay se ha convertido en el personaje más inquietante de la serie, ése cuya sola presencia suscita mal rollo haga lo que haga. Si creíamos que su psicopatía había alcanzado un nuevo nivel al “regalar” la “buena carne” de Myranda (la única persona que le despertaba alguna emoción de afecto), a sus perros, el bastardo ha dado un doble paso más allá. Haciendo gala de un carnivorismo rabioso, nos regala una relectura del complejo de Edipo asesinando a su (odioso) padre para, ¿minutos? más tarde, entregar el cuerpo de Lady Walda y su hermanastro recién nacido a sus hambrientos y (mal) entrenados canes asesinos, sin siquiera pestañear ante los gritos desgarrados de súplica de una y el llanto aterrorizado del otro (probablemente, la escena más desagradable y espeluznante de toda la serie, lo cual es mucho decir). No me cansaré de repetirlo: nada bueno puede salir de un carnívoro humano…




*Jon is alive, JON IS ALIVE!!!!

Much@s ya lo hemos apuntado en nuestro calendario frikil: el día 1 de mayo es el nuevo domingo de resurrección. Algunos lo sabían (cierto material en forma de futuras escenas clave que circulaba por la red), y la mayoría lo sospechaba, pero tod@s deseábamos verlo con nuestros emocionados ojos para seguir creyendo en la humanidad. Y fueron las manos y las palabras de la bruja roja las que obraron el milagro, sí, pero jamás habrían llegado a pronunciarse sin la petición y el toque de confianza extra que le inyecta el siempre honorable caballero de la cebolla (¡Loado sea Ser Davos!). Y ahora que se ha logrado lo imposible, las expectativas por lo mucho que aportará Snow en el último tramo de este juego tronil se han disparado más allá de los cuatro continentes. ¿Será realmente Azor Ahai? ¿conoceremos la verdadera identidad de sus padres por fin?





*¡Reencuentro Stark!

Cuando aún no nos habíamos recuperado del subidón del retorno de Jon Snow (Top 5, sin duda, de toda la serie), nos sorprenden con otro momento larga y dolorosamente postergado: el reencuentro entre dos hermanos Stark después de permanecer 6 intensísimas temporadas desperdigados por los siente continentes, sujetos a (sádicas) fuerzas que escapan su control. La cara desencajada y anhelante de Sansa (un rostro de alguien que ha pasado por el infierno y acaba de salir de él) y la sorpresa conmovida beyond-words de Snow se funden en un abrazo que lo expresa todo en el idioma universal. Y hay que tener la sangre de horchata para no emocionarse como Eliot despidiéndose de E.T. ante semejante emotivo e insólito momentazo.




*La lección a fuego de Daenerys

En un capitulo (el cuarto) lleno de muy agradecidas demostraciones de empowerment femenino, la khaleesi demuestra, una vez más, por qué es LA queen. Sus dos enamorados, Dario y Jorah, acuden a su rescate y tras una sesión muy bruta (muy dothraki) de burlas, humillaciones y amenazas físicas varias, ella…. ¡se rescata a si misma! (¿Dónde estaba Daenerys cuando a tod@s nos intoxicaban con introyectos Disney de doncellas desvalidas cuyas vidas cobran sentido cuando las rescata un hombre? ¿por qué ha tardado tanto?). Las llamas son su elemento y su arma y las utiliza para arrasar contra la tiranía del patriarcado, el sexismo y la masculinidad hegemónica, poniendo, de paso, a todo un pueblo a sus pies. “Reinar” y “gobernar” también se conjugan en femenino y el mundo (el creado por Martin y el nuestro) lo necesitan más que nunca. No es de extrañar que fuera trending topic durante horas.




*Bran es marcado a hielo

La trama de Bran ha pasado de ser la más aburrida, desaprovechada e insulta, a una de las más emocionantes en esta sexta temporada. Todas sus escenas contienen valiosísima información dispensada con cuentagotas y siempre nos dejan con ganas de más. Junto a esta especie de padawan de Cuervo de Tres Ojos, exploramos no sólo momentos clave del pasado, sino que descubrimos que Bran tiene un poder activo en sus visiones y puede influir en los entornos en los que se desplaza. No content@s con ver el origen de los caminantes blancos (en una escena demasiado escueta y sosa, también hay que decirlo), observamos aterrad@s como, en otro de sus viajes mentales, el rey de la noche agarra al adolescente del brazo marcándolo (¿para siempre?). ¿Será este el equivalente a decir “Volvemort” en el mundo potteril? ¿podrá escapar de su nueva condición de GPS? Intrigue!




*Jorah sale del armario “friend zone”

Cuando tod@s pensábamos que el eternamente enamorado Mormont moriría de psoriagris (o de cualquier otra cosa) o se autoinmolaría a los dioses antes que mostrarle a su Khaleesi sus verdaderos sentimientos, éste, en plan “from lost to the river” se arma de valor y le confiesa a la rubísima su amor eterno (“Tyrion tenía razón. Te quiero. Siempre te querré. Adiós, Khaleesi”). Y ella, profundamente conmovida y entre lágrimas, descubre que el otrora traidor Mormont es un “must” en su vida y sus planes de reinad. En consecuencia, le ordena que se cure antes de regresar a su lado (¿como alcalde de la zona de los amigos? Preguntaría Joey Tribbiani).




*¡‘Hodor’ era un acrónimo!

La intensa y dramática escena que cierra el quinto episodio suscita sentimientos encontrados en el espectador. Por una parte, asienta nuevas líneas argumentales y proporciona una cantidad de información valiosa sobre un misterio de la serie, el del pasado del gran Hodor, pero, por otra, resulta demasiado devastadora como para disfrutarla. Bran-cuervo-padawan con su recién descubierto poder de ser actor de sus visiones, es el responsable de una paradoja temporal que ha marcado-traumatizado-destrozado la vida de uno de los personajes más “puros” y entrañables. En pleno ataque de los caminantes blancos, Bran viaja al pasado e influye (entra) en el joven pre-Hodor, que no puede evitar escuchar los gritos de Meera en el presente: “Hold the door!” dedicados al Hodor adulto. Ante la “visión” de su futura muerte, el orondo adolescente entra en un estado de pánico-shock en el que ya solo podrá repetir, una y otra vez, y durante el resto de su vida, esa ya mítica frase hasta convertirla en acrónimo. Y mientras nuestro corazón se encoje hasta tamaño bonsai, una vez más, ya sólo nos queda decir: G.G. Martin, ¿por qué eres tan cruel?

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Dedicado a Lady Stark, para que no olvide que siempre hay libélulas, linternas, e incluso, rayos de sol precoces cuando “the night is dark and full of terrors”.


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30 December 2011

Juego de tronos: novela versus serie



Aviso 1: Esta entrada no contiene spoilers de la saga.

Aviso 2 (para fans cortamiembros y/o azuzadores de lobos huargo): No siento pasión por la famosérrima novela río Canción de hielo y fuego. Llegue a ella por consejo amiguil y admito que la curiosidad moderada del primer volumen pasó a ser inercia mezclada con la cabezonería que impulsa a terminar aquello que se empieza, pero, tras un segundo y decepcionante volumen, admito que, en mi caso, no ha acabado de llegar el invierno.

¿Error de marketing?

Creo que uno de los problemas de esta saga, supuestamente fantástica, es que es vendida como El señor de los anillos del siglo XXI, cuando, en realidad, es ficción medieval con (minúsculos) toques de fantasía. Si la vendieran como lo que es, veríamos a muchas personas devorándola en el metro, como si de Los pilares de la tierra o El nombre de la rosa se tratase.




El denostado término "fantasía" ha sido un arma de doble filo para el universo de George R.R. Martin. Por una parte ha servido para erigirla como saga de culto entre una minoría (que cada vez lo es menos), pero, por otra, la ha alejado del lector medio… hasta que llegó la serie. Y es que muchos perezosos serieadictos se han asomado al brutal mundo de los 7 reinos y han decidido, complacidos, que era una mezcla entre Los Tudor, Los Soprano y Roma… y se han pasado a las novelas.

Otr@s, entre los que me encuentro, tras haber degustado libro y serie, no acabamos de sentir entusiasmo por otro retrato más de la barbarie, oscuridad y machismo brutal que supuso la edad media, por lo tanto, las luchas de poder y las intrigas palaciegas, con sus traiciones, adulterios e incestos, nos la traen un poco al pairo.




Don’t get my wrong, no quiero insinuar que se trate de una mala novela o serie. Juego de tronos se sigue con más o menos interés, consigue ser adictivo, a ratos, pero no reinventa o revoluciona nada, ni tampoco tiene la profundidad o trascendencia como para conseguir calar o llegar al corazón. Es un buen producto para entretener y como tal debe ser tomado, sin mayores pretensiones.

Como lectora, sin embargo, me he sentido estafada con la etiqueta de genero fantástico porque lo que más me atrae de este es su poesía y lirismo. Sin embargo, no hay ninguno de estos elementos en Juego de tronos (muchos la adoran precisamente por eso), y es que Canción de hielo y fuego es brutal, gore, soez y grosera (haciendo honor a la época en la que teóricamente se inspira), pero carece del otro extremo de la balanza.




Mayor pro: Personajes carismáticos

Se suele anunciar a bombo y platillo que los personajes de Martin no son ni buenos ni malos, como si a estas alturas fuera digno de elogio o resultara extraordinario que un creador dibujara personajes humanos. A mi, particularmente, no me parecen ni tan ricos, ni tan complejos, ni tan originales como la gente comenta, pero, a pesar de todo, los principales motivos para girar páginas son: Tyrion Lannister, el “enano” (posiblemente, el más carismático, memorable y mejor dibujado de todos), Daenerys Targaryen (el personaje que más crece y evoluciona, el más feminista y el que, a priori, más promete) y, sobre todo, Jon Snow, el hijo bastardo al que han arrebatado todos sus derechos, oportunidades y privilegios antes de nacer, pero que, al mismo tiempo, es el que más cualidades tiene y más cosas merece. Jon se muestra tan leal hacia su familia como rencoroso, y tan lleno de ternura como de rabia (si por mi dependiera, lo nombraría rey de los 7 reinos junto a Daenerys… y gobernarían los dos, pero eso es otra historia).




La HBO contraataca

La serie Juego de tronos, es, básicamente, una adaptación muy fiel a la novela, que se permite, de vez en cuando, algunas licencias, para aclarar, adelantar o subrayar ciertas líneas argumentales.
Lógicamente, se recortan personajes y subtramas y se pierden matices en las descripciones, los personajes y sus relaciones, pero la esencia de Martin permanece.

* Ch-ch-ch-ch-changes

Lo más destacado tal vez sea que la adaptación a la pequeña pantalla es un poco menos brutal y gore (se reduce considerablemente la cantidad de peleas, destripamientos, carnicerías y miembros amputados, tanto equinos como humanos, por razones de presupuesto, seguramente), y aumenta la cantidad de sexo hasta el punto de que, a ratos, la serie parece una versión ligeramente porno de la novela (los momentos literarios erótico-festivos son escuetos y no superan las 5 líneas).




Algunos achacan esto último a un exceso típico de la HBO, pero a mi me parece un insulto a la inteligencia del espectador. Como muestra dos botones: Daenerys Targaryen se pasa los primeros capítulos prácticamente sin ropa, como si fuera más chica florero que actriz, y es sólo cuando la visten con ¿algo? que descubres que hay un personaje potente detrás.

Pero el caso más extremo de sexocentrismo, es el de la prostituta Ros, un personaje que no existe en la novela y que se han sacado de la manga con el único y patético objetivo de lubricar al personal. ¿Su momento clave? Una larga escena de sexo lésbico gratuito muy potente, que no viene a cuento de nada y que eclipsa totalmente al protagonista y a su discurso. Hetero, gay, bisexual, asexual… nadie puede creerse lo que está viendo. Debe ser que no confían en la capacidad de atención del público (especialmente masculino). Muy indignante y muy triste.





* Er casting

De sus actores, bastante competentes todos, lo que más sorprende, de entrada, es el cambio de edad. La familia Stark, casi al completo, tiene unos cuantos años más que en la novela. Robb y Jon superan ampliamente la mayoría de edad y Eddard y Catelyn (por coherencia con este último cambio) en lugar de unos lozanos 35, rondan los 50. Esto es positivo, especialmente en el caso de los hijos mayores, ya que resulta poco creíble (e inhumano) que ambos se enfrenten a sus nuevos retos con tanta madurez con tan solo 14 años (por muy medievales que sean).

A otras, como a la rubia platino Daenerys, le han subido la edad de 13 a ¿18?¿20? para suavizar el efecto Lolita de un personaje con una considerable carga sexual.




¿Las chapuzas? Joffrey, el rey niño y, posiblemente, uno de los personajes más odiados de toda la saga, en lugar de un rostro angelical, tiene una cara de capullo considerable (muy sutil, HBO), mientras que el señor de Invernalia, teóricamente, más moreno que un murciélago, es interpretado por el rubio Sean Bean (¿tanto te costaba teñirte, Boromir?), mientras que la mayoría de los actores de los clanes Targaryen y Lannister (morenos casi todos), lucen pelucones y tintes rubios sin complejos. ¿Ser mano del rey es lo que tiene? Teniendo en cuenta la importancia que el color del pelo llega a tener en la trama (los que ha han visto y/o leído ya saben por dónde voy) este detalle llama bastante la atención.




* Veredicto

Cuando uno lee las novelas, no puede obviar su descarada carga cinematográfica. De hecho, al resultar tan visuales y estar estructuradas básicamente en torno a diálogos, a veces se tiene la sensación de estar leyendo un guión con mucha paja y muchos detalles extra (Martin fue guionista y se nota).

Tal vez por la vocación cinematográfica de los libros, sumado al hecho de que a ratos su parsimonia se me ha llegado a atragantar, recomiendo ver la serie antes de leer la novela. Por primera vez y sin que sirva de predecente, como producto, me parece más redonda, más ágil y menos pretenciosa la serie que el book, a pesar de los defectos que he comentado antes (y otros que he obviado para evitar alargar la entrada). Luego, si el universo Martiniano entusiasma y se quiere profundizar más, siempre se puede recurrir a los libros, pero, en mi modesta opinión, los 7 reinos han nacido para ser visuales, no literarios.





Nota personal: ¿Qué tiene la serie que no tenga el libro?

Unos títulos de crédito super creativos y bonitos que destacan por encima del conjunto y Kit “Jon Snow” Harinton, lo más bonito que he visto en algún tiempo…

04 October 2010

Six Feet Under: A Dos Metros Bajo El Cielo



Hace un mes conocí a los Fisher, esa familia deliciosamente disfuncional que regenta un negocio de pompas fúnebres. Confieso que, antes de animarme a verla, tenía mis resistencias: ¿llegará a gustarme una serie fundamentada en la muerte? Pero ya desde los cinematográficos y elegantes títulos de crédito (los mejores que he visto en televisión) te das cuenta de que Six Feet Under escapa a todo lo que has visto hasta la fecha. A partir de ahí, momentos, chispas y diálogos, te obligan contínuamente a abrir la boca. Y, sin darte cuenta, poco a poco, la temida grima o prejuicios iniciales, desaparecen.

A diferencia de la mayoría de las series, que empiezan con una primera temporada potente y luego se van desinflando a fuerza de alargar innecesariamente su trama, pronto descubres que las cinco temporadas que componen Six Feet Under son como una película de 100 minutos cortada en 5 partes: los veinte primeros minutos corresponden a la presentación de personajes, los siguientes veinte al inicio del nudo y así hasta la quinta y clímax final. Sin embargo, es demasiado compleja y densa para devorarla en pocos bocados. Por eso hay que valorarla en conjunto y paladearla sin prisas, pero con la maravillosa certeza de que pocas veces has podido bucear con tanta libertad en unas tramas, subtramas y personajes.

Para traspasar conciencias y corazones, la inteligencia, la capacidad crÍtica, la originalidad y el talento narrativo no bastan. Uno llega a pensar que Alan Ball y todo su equipo de guionistas han muerto muchas veces y han vuelto a nacer para alcanzar la sabiduría que destila esta serie.
Y es que no hace falta ser experto en psicología, para darse cuenta de su hondura y trascendencia y de lo milimétricamente modelados que están todos sus personajes. Sus miedos, pasiones, ambigüedades, lado oscuro y evolución desde el primer capítulo hasta el último, son, simplemente magistrales. Todos ellos resultan tan poliédricos, contradictorios, queribles (y al mismo tiempo detestables), tan creíbles, al fin y al cabo, que continuamente tienes la sensación de que podrías tocarlos.

Six Feet Under no hace concesiones ni a sus personajes ni al espectador. Es cruda, transgresora, ácida, dolorosa y políticamente incorrecta. Como la vida misma. Todo aquello que nos da miedo, que es tabú o que permanece en las cloacas de nuestro inconsciente, aparece sutilmente retratado con un humor negro, negrísimo. Homofobia, aborto, racismo, ninfomanía, drogodependencia, incesto, miedo a la muerte, culpa, el dolor del duelo y un largo etc. pondrán a prueba nuestras fobias y prejuicios de tal forma que habrá capítulos que te golpearán en el estomago con tanta fuerza, que tardarás un tiempo en recuperarte.

Pero tal vez su mayor merito sea embarcarte en su viaje sin tu permiso. Al principio, te sientes un seguro polizón en una embarcación en marcha. Sólo observas y en muchos casos lo que ocurre no tiene nada que ver contigo, pero poco a poco te vas dando cuenta de que, a través del microcosmos Fisher, es tu propia vida lo que estás observando: has pasado a formar parte del elenco de personajes y ya no puedes abandonar el barco.

Y es al llegar a la emotiva quinta y última temporada, cuando la serie descubre sus cartas y todo lo visto anteriormente alcanza un nuevo e insuperable nivel. Entonces te das cuenta de que la serie de Alan Ball ha llegado más lejos que ninguna otra. Sus tres capítulos finales (pero especialmente sus últimos minutos), son "de otro mundo" y resultan tan perfectos y sobrecogedores, que te dejan en estado de shock durante varios días. Es imposible verbalizar la amalgama de emociones que te provoca ese gran final (a años luz de todos los otros endings que has visto hasta la fecha). Como igualmente imposible resulta predecir a largo plazo el impacto que todas sus semillas han ido prendiendo en tu interior.

Dicen que las auténticas obras maestras, deben tener un impacto emocional tal que escapan a nuestra comprensión, como 2001: Una odisea en el espacio. No sé si Six Feet Under es, como dicen algunos, la mejor serie de la historia. Me quedan muchas series por ver y el tiempo pondrá las cosas en su sitio. Sin embargo, en estos momentos, sobrecogida aún por su enorme final, puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que ninguna otra me había hablado tanto y tan bien de mi misma, ni me había transmitido más alto y más claro el mensaje: Todas las cosas, todas las personas, todos los lugares tienen su final, pero, aquí y ahora, estás viva. Carpe diem!



P.S. Aunque me identifico más con el personaje de la desorientada, idealista y creativa Claire (una 4 muy 4), mi debilidad es David, el frío-tierno, rígido-maleable, miedoso-valiente, segundo hijo del clan Fisher, interpretado por ese actorazo como la copa de un pinus llamado Michael C. Hall (Dexter, para los amigos ;))
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